Seguimos en modo vacaciones de verano, hasta que regrese la inspiración...
Saludos a todos.
Rosana y Patricia.
Y un día el destino nos unió para competir en el Mundial de Escritura, para competir armando rompecabezas de palabras, mensajes que se lleve el viento, cuentos que distraigan a quienes nos vengan a visitar. Nos unimos, escribimos y disfrutamos haciéndolo, entren, vean, lean y disfruten junto a nosotros.
Seguimos en modo vacaciones de verano, hasta que regrese la inspiración...
Saludos a todos.
Rosana y Patricia.
Me sumo con este mensaje, al reto del jueves 1 de enero propuesto por Campirela, solo que esta vez no les dejo una historia, sino una reflexión.
Les comparto un tema de Diego Torres, bien arriba y con buena onda.
Otro año que se va. (Por Patricia F.)
No se me ocurre una historia ni divertida, ni triste, solo mis pensamientos que por estos días rondan a mil mi cerebro, porque si bien son días muy ocupados, entre preparar comidas, reuniones y otros menesteres, pues mientras mis manos obran entre ollas, tierra y jardín, regalitos y adornos, abrazos y cansancio mi cerebro no descansa, piensa y analiza.
Con muchas ilusiones esperé este 2025, pero me salió torcido, descontrolado, duro y cruel. Ojo que no hablo de mi accidente, eso lo tengo muy asumido y prácticamente superado, hablo de los otros, muchos familiares cercanos e incluso amigos muy cercanos, casi familia, dejaron este plano para pasar al otro donde sus almas se confunden con los ángeles y los que no partieron están soportando duros trances de salud.
Este año viejo ya que está a punto de dejarnos ha hecho estragos, en otros tiempos diría que se vaya ya con su mala onda, su oscuridad y que el 2026 traiga nuevos aires; a este año viejo no lo odio, me dejó muchas enseñanzas a pesar de todo y en el nuevo pongo mis esperanzas, pero sin desesperar, porque seguramente tendrá momentos positivos y otros no tanto.
En un par de días termina el año y recién empezado sigo festejando, pues el segundo día de enero es mi cumpleaños y vaya, soy del '63 y cumplo 63, así que a festejar se ha dicho, pues la vida siempre se festeja y se agradece, porque como dice la canción del video, hoy soy mejor que ayer, por lo menos así me siento.
Alzo mi copa y brindo por la vida, por el nuevo año con todas las expectativas puestas, pero sacando el pie del acelerador, este año decidí será un paseo, tranquilo.
Por último, feliz año nuevo a todos los amigos blogueros, con mucha paz, salud y amor, que no perdamos nunca la capacidad de sonreír, de soñar, de ser, de vivir.
Salud.
Abrazo a todos.
Patricia
Vuelvo a participar de la propuesta de Campirela para este jueves, con el tema: "VIAJAR CON LOS SENTIDOS", sepan disculpar que participo con dos textos, pero es tan rico y amplio el tema que decidí participar más de una vez, esta vez usando los sentidos del olfato y gusto, sumado a los recuerdos.
Estas imágenes son de una navidad anterior y tanto al pan dulce como el budín ingles los hice yo.
Texto escrito el 22 de diciembre de 2021
Aroma a pan dulce (por Patricia F)
(Pero también podría titularse aroma agua de azahar y vainilla, porque las manos se impregnan de esos aromas al meterlas en la masa y amasar.)
Hoy mis manos huelen a esencia de vainilla y
agua de azahar, como todos los años para esta fecha desde que tengo uso de
razón se amasa el pan dulce casero, primero fue mi madre, de ella aprendí. Como
cada diciembre vuelve a mi mente, la imagen de mamá amasando sobre la mesa de
madera al lado de la cocina económica, ese tierno y aromático amasijo, mientras
mi hermano y yo con un pequeño martillo de papá rompíamos nueces, almendras,
avellanas que íbamos colocando en una fuente, que luego se mezclarían con la fruta
abrillantada y las pasas de uva; mientras el horno de la cocina se iba
calentando lentamente con el calor que producía la leña.
Enmantecaba y enharinaba los moldes de tamaño
justo, que le había hecho mi papá y cuando la masa había levado al doble se
unía con la fruta y cada trozo de masa iba a su molde a un segundo levado y por
fin al horno.
Al cabo de un rato un exquisito aroma
comenzaba a inundar la casa, y en una hora salían del horno esos dorados panes,
que endulzarían la navidad.
Guardo esa receta de mi madre en un viejo
cuaderno que fui armando desde muy chica, a los quince años empecé a anotar
recetas, sin saberlo entonces, la cocina se transformaría en mi pasión.
Hoy cuando mi cocina se llena de ese aroma a pan dulce recién horneado, mi mente se llena de recuerdos y mi corazón se emociona.
Este jueves la convocatoria está a cargo de Campirela, el tema propuesto es: "VIAJAR CON LOS SENTIDOS", esto nos dice Campirela con respecto a la propuesta:
Los sentidos son puertas que nos conectan con momentos de nuestra vida. Un olor, un sabor o una canción pueden despertar recuerdos que parecían dormidos y devolvernos emociones intensas.
Qué os parece un reto sensorial, la idea es sencilla; dejar que la memoria fluya y convertir esas sensaciones en palabras. No importa si el recuerdo es alegre, nostálgico o divertido, lo importante es capturar la esencia de cómo ese estímulo nos transporta a otro tiempo y lugar.
Puede ser un olor, sabor o canción, a eso le podemos añadir que paso, donde y con quién, y si somos capaces de añadir el sentido que tendría ahora esos recuerdos ya sería una joya. Así, pues, animarse y escribir algo, ya sea ficticio , real o mitad y mitad ajja. Os espero .
Bailar. (Por Patricia F.)
Enero de 1984, era verano, los jóvenes del pueblo solo querían divertirse y relajarse, sacudirse los problemas después de un agotador año de estudio, los exámenes habían quedado atrás.
Todos sacudían el cuerpo en la pista de baile al ritmo de Flashdance entre otras, el Pop y el New Wave pisaban fuerte y todos estaban en la onda.
Michael Jackson, Madonna, Cyndi Lauper, Wham, Bruce Springsteen y tantos otros haciendo vibrar los corazones y los pies.
Ella, bailaba, sonreía, se divertía, sólo deseaba liberarse de esa pesadez de un largo y difícil año en su carrera, no esperaba nada más.
Él, desde un rincón apartado la observaba, ansiaba acercarse, pero además de tímido no bailaba muy bien esos ritmos, solo se conformaba con mirarla.
Llegando al final de la noche cuando comenzaron a sonar los temas lentos, él se animó entonces a sacarla a bailar, ella se sintió segura entre sus brazos, mientras se dejaba llevar por esa melodía romántica, soñada.
Bailaron hasta la salida del sol, la acompañó hasta su casa, él tomó su mano y nuca más la soltó.
Pasaron cuarenta años desde entonces, pensaba ella mientras escuchaba los temas de aquella época dorada ya lejana, una sonrisa iluminó su rostro, “fuimos muy afortunados”, pensó...
Seguimos en modo vacaciones de verano, hasta que regrese la inspiración... Saludos a todos. Rosana y Patricia.