lunes, 29 de junio de 2026

Infancias de película, por Rosana

Me uno a la convocatoria juevera de Neogéminis. Gracias por la propuesta. 

Infancias de película por Rosana

 Quién podría imaginar que una zona tan visitada por los turistas como lo es "Caminito", cuna de Quinquela Martín, podría ser un sitio al que se le debe temer en demasía. 

Durante las mañanas soleadas puede atravezarse por el empedrado de la calle Pedro de Mendoza, ir observando la negrura del petróleo del Riachuelo a la vez que uno va  emborrachándose con el olor nauseabundo del combustible y sin embargo, el sol hace de las suyas e intenta brillar por entre las manchas de salitre espeso y pegajoso que emerge de las aguas.

Foto obtenida por mi.


A la derecha, esos edificios pincelados multicolor denotan que allí vivió uno de los mejores pintores. Ese que por la pobreza que sufría, utilizaba los restos de pintura que sobraban de los barcos y pintaba como un arcoiris todo lo que veía, incluso su propio ataúd. Ese espacio circunscripto del barrio de La Boca, entre Pedro de Mendoza, Suarez,  Patricios y El Riachuelo,  es uno de los lugares más semejantes a la torre de Babel, ahí, pocas veces la gente se entiende cuando habla porque llegan cientos de turistas de todas partes a ver "Caminito" y a conocer "La Cancha de Boca" y porque nadie escucha a las infancias que imploran atención deambulando y perdiéndose por entre el gentío. 

Foto extraída de la web


Nadie sospecha que la niñez que vive en esos conventillos a perdido la esperanza antes de nacer. Uno de ellos de nombre Rodrigo fue el primer alumno que me enseñó que no es necesario tener muchos años para manejar una pluma de escribir como un arma mortal, de hecho, la colocó muy cerca de mi yugular un día que quiso enseñarme que el que mandaba en el aula era él, tenía entonces 12 breves años y yo como 35. Él descubrió que nada me daría miedo y yo descubrí que tenía muchas agallas que desconocía. Lo que les estoy contando no es una historia cualquiera, es la realidad de quien con los años, llegó a ser  el jefe de una banda y ante el peligro inminente de que me asaltasen en la calle gritó: "A la profe no, no la toquen" - Recuerdo aquel día, muchos años despues de que yo le hubiera bajado la mano que sostenía la pluma  mientras le explicaba que a mi iba a matarme, pero él estaría encerrado de por vida, y así bajó el arma y comenzó a respetarme. 

Tal vez esta historia no tenga el suspenso que requiere la convocatoria o tal vez tenga todo el asombro de quienes miran esas fotografías llenas de color y desconozcan por completo qué pasa de noche, cuando las luces de los turistas se apagan o qué pasa en una escuelita, a pleno día, con infancias blancas por fuera, uniformadas detrás de los cándidos guardapolvos, pero destrozadas desde el vientre materno. Sé que soy muy cruel cuando escribo, pero también sé que Rodrigo podría haber sido el protagonista de una historia policial cualquiera, como también sé que sigue habiendo adultos que sólo ven los colores del pincel de Quinquela y prefieren quedarse con esa historia de novela rosa, pero lo realidad, la realidad jamás varía de gris o de negro. ¿Era un policial negro lo que había que escribir no?

Rosana Colombo

domingo, 28 de junio de 2026

Cierre de convocatoria.

 Cierre de convocatoria.




Damos por finalizada nuestra convocatoria "Detrás de la reja".

Como prometí al comienzo de ella, les voy a contar a qué sitio pertenece la reja de mi fotografía.

Pertenece a los restos de lo que fue la prisión de la Isla Martín García, ubicada en el Río de la Plata; funcionó como penal naval desde 1755 hasta su cierre en 1957.

Por su aislamiento natural se convirtió en el principal lugar de confinamiento de indígenas y también fue prisión de cuatro presidentes argentinos: Hipólito Yrigoyen, Marcelo T. de Alvear, Juan Domingo Perón y Arturo Frondizi.

Ahora solo quedan los restos de esa prisión, muy poco en pie. Debajo dejo otras fotografías también de mi autoría, de ese lugar que antes debió ser muy feo como prisión y que hoy ganó la naturaleza y es muy bonito.


Solo quedan en pie algunas paredes exteriores, internas nada, solo árboles, escombros y flores silvestres.





Algunas fotos de ese día, me maravillo el contraste de colores de otoño y los oxalis silvestres aún en flor de su interior.

Con esto damos por finalizado este encuentro, hasta la próxima, muchas gracias a todos por participar con sus hermosas historias y a todos los que leyeron los textos publicados.

Damos el pase a Mónica, Neogéminis, muy agradecidas a todos.

                             Rosana y Patricia F.

martes, 23 de junio de 2026

La reja. (Por Patricia F.)

 

Esta semana participo de nuestra propuesta: "Detrás de la reja", es una historia que escribí hace un par de meses inspirada en la fotografía y que adapté al desafío, para no superar las 350 palabras.





La reja. (Por Patricia F.)


Mientras avanzo, el bosque me muestra sus secretos y

los senderos cada vez más sinuosos entre los árboles,

dejan espacios abiertos al sol, entre ellos las flores, los inmensos eucaliptus, los álamos todos añosos, muy añosos me hacen preguntar quién los habrá plantado allí. Me conducen hasta ese lugar, a ese claro, de repente se presenta ante mí, ella... inmensa, erguida sobre sus hierros, una reja custodiando una ventana, sobre los restos de una pared, cubiertos por una vistosa enredadera que transformó el verde de sus hojas en una colorida paleta de pintor fusionando rojos, morados, naranjas, amarillos.

A su izquierda los restos de lo una escalera

conduciendo a lo que seguramente fue la entrada del

recinto, casi devorado por el paso del tiempo.

Subí lentamente las deterioradas escaleras y me asomé

al derruido interior con mucha curiosidad, vaya a

saber a quién perteneció lo que aparentemente fue

una gran casa y qué haría allí solitaria, nunca había

escuchado de ella.

Debo reconocer que mi curiosidad era poderosa, seguí

recorriendo la estancia, hasta que una sensación, un

escalofrío me cubrió entera, sentí una presencia

extraña, algo o alguien me observaba.

Sobre un viejo hogar a leña había una fotografía,

bellamente enmarcada y curiosamente intacta, como si

el tiempo y sus inclemencias la hubiesen respetado por

algún motivo, me acerqué un poco más para mirarla,

era bella, realmente una hermosa mujer que me

observaba como ojos melancólicos desde esa imagen

color sepia, sentí algo de calor, acerqué mis manos a

la chimenea y los ladrillos estaban calientes, los leños

semi quemados también transmitían calor, algo

extraño sucedía, ¿realmente estaba sola? no estoy

segura, el lugar se volvió más oscuro y una fuerte

corriente de aire me atravesó entera, entonces corrí

hacia afuera, me alejé unos pasos, el calor del sol, su

luminosidad y los colores me devolvieron la

tranquilidad, me di vuelta, observé la reja, tomé una foto de ella y su marco de hojas otoñales.

 Regresé sobre mis pasos por el sendero.

Al llegar a casa observé las fotografías,

algo inquietante y oscuro me observaba detrás

de la reja...

Infancias de película, por Rosana

Me uno a la convocatoria juevera de Neogéminis. Gracias por la propuesta.  Infancias de película por Rosana  Quién podría imaginar que una z...