Esta semana el reto de los jueves se encuentra a cargo de LUFERURA, el tema propuesto es: "Mi máquina del tiempo", se trata de evocar ese objeto, grande o pequeño que nos traslade al pasado de una manera sentimental, buenos y malos recuerdos y que nos permita imaginar un futuro, no superando las 350 palabras.
Muchos son los objetos que podría elegir entre los que tengo que me transportan al pasado, pero elegí a este compañero de aventuras, muchas veces he hablado de él en otras entradas, pero creo que para esta se adapta especialmente porque reúne todos los requisitos para este desafío.
Les presento el objeto de mi historia:
Fotografía tomada por un amigo desde su avión, regresando de La Isla Martín García, sobrevolando el Río de la Plata, hace unos 15 años o tal vez un poco más.
Volando entre recuerdos. (Por Patricia F.)
Alas de metal que te dan libertad, esa libertad de volar e ir a sitios que quizá ya conoces, pero se ven desde otra perspectiva y el alma se ensancha de placer. A esas alturas me permito perderme en mis pensamientos, recuerdos e imágenes.
La vida cobra otro sentido...
Este año se cumplen 25 años que el Cherokee, un Piper PA 28 llegó a nuestras vidas, un avión monomotor cuatriplaza con el que vivimos muchas aventuras en familia, cuando lo veo mi mente viaja al pasado y revive tantos momentos, cuando mis hijos eran pequeños y volaban con nosotros, vimos islas, montañas, desiertos, praderas y campos, las figuras caprichosas de los ríos que serpentean algunos sitios, volar sobre las nubes e imaginar copos de algodón, llegamos a playas y montañas, conocimos mucha gente, hicimos muchísimos amigos.
Vuelvo a ese pasado cercano cuando mi hija, pequeña entonces, iba jugando con sus Barbies y mi hijo más pequeño aún con sus dinosaurios, yo cebaba mate mientras mi esposo piloteaba; mis niños fueron creciendo entre esos vuelos cortos o largos.
Miro hacia atrás y veo a aquellos amigos con quienes volábamos juntos, aviones a la par, todos a pasar el día en algún sitio, las largas charlas, las risas hacen eco en mis oídos, el ruido de los motores arrancando y saliendo uno detrás de otro, me emociona y aunque no pueda volver el tiempo atrás sé que tuve la suerte de vivirlo; muchos de esos amigos ya no están, volaron más alto al destino final, pero este avión fue el nexo para conocerlos.
Lo miro y vuelvo a un pasado feliz, repleto de aventuras, lo miro e imagino un futuro con más aventuras aún, antes de que a mí me llegue el último vuelo a ese destino final.