Hola a todos, este es mi aporte para nuestro reto de este jueves 11 de junio ¡a escribir!
Esta vez el video solo tiene sonido del bosque entre montañas, para leer mientras se escuchan los sonidos y relajar.
Volviendo sobre mis pasos. (Por Patricia F.)
Camino lento por el sendero entre árboles añosos, las montañas al fondo enmarcan el lugar como una perfecta pintura, la nieve insipiente en las altas cumbres anuncia el invierno.
El color del otoño le da calidez al paisaje, una tibieza que ya va desapareciendo para dar paso a los primeros fríos, miro la naranja que llevo en mi mano con la idea de comerla junto al lago, pero cambio de planes, la meto en el bolsillo de mi campera y junto más leña para alimentar el fuego del hogar, vuelvo sobre mis pasos.
Regreso a mi cabaña y deposito mi carga en el canasto de leños, arrojo uno al fuego, dejo mi naranja sobre la mesa, mientras descorcho una botella de vino, me apetece una copa junto al fuego, mientras tomo mi cuaderno y garabateo un poema en pocas palabras, y luego guardo entre las páginas más hojas secas. Suelo juntar muchas hojas de diferentes colores en esta época del año, que luego se transformarán en señaladores y pequeños cuadros, les dan calidez a mis espacios y mi mente se mantiene ocupada, mientras busco la inspiración necesaria para continuar escribiendo.
Me siento en el sillón junto a la estufa, mientras las montañas me observan desde lejos, un ovillo de lana olvidado en la mesa me reclama volver al canasto junto con las otras lanas y las agujas, es tiempo de continuar la manta abandonada desde el invierno pasado e intentar terminarla para éste. Me recrimino a mí misma que soy un desastre con el tejido me cuesta horrores terminar un trabajo en una temporada, aunque me guste tejer, creo que soy un caso de análisis porque cuando algo te gusta lo haces, lo terminas. Pero yo... ¡yo no!, desde que aprendí este arte del tejido cuando era chica, me encanta, y planeo, tejo y tejo y.… no termino en esa temporada, a veces en muchas y no me pregunten el motivo, la otra vez encontré la parte delantera de un suéter que comencé antes de la pandemia y quedó olvidado en una bolsa. Miro el ovillo de lana, bebo un sorbo de vino, insisto, soy un caso de diván.


