Hola a todos, aquí les dejo mi participación a nuestra propuesta de este jueves: "jueves noticiosos".
Dios se olvidó de mí. (Por Patricia F.)
“Murió la mujer más longeva del
mundo”.
Así anunciaba el titular del diario más leído del lugar:
Doña Etelvina Rebeca Le Claire de La Finnur, abandonó este mundo a sus 122 años, sin embargo, con un nombre tan pomposo, no poseía títulos nobiliarios, pero si una rica historia que con el paso de los años fue adornando para que fuera más interesante aún y doña Etelvina pronto comprendió que cuánto más adornaba su historia, mejor podía venderla y hacerse de un buen dinero.
Un poco ciega y algo sorda en los últimos meses de su vida ella se divertía, justamente contando sus historias, cada vez mejor aderezadas, dejando a sus oyentes boquiabiertos.
Estaba segura de que Dios se había olvidado de ella o la dejó purgando sus pecados en este infierno que es la tierra, a esta altura nadie podría asegurarlo y no hay testigos de su vida pasada teniendo en cuenta que esta mujer que vivió en dos siglos diferentes.
Aseguraba que conoció a Vincent Van Gogh, que fue su enfermera luego de que él se cortara la oreja en uno de sus episodios de locura, ella aseguraba que de esa mente atormentada surgieron esos maravillosos cielos estrellados, los más bonitos que ella ha visto y que iluminaron sus noches en la oscuridad cuando sus ojos comenzaron a opacarse.
Fumó en pipa toda su vida, todos creen que es un vicio que copió al mismísimo Van Gogh y que nunca faltó la absenta en su mesa que consumía en grandes cantidades, lo cierto es que no se sabe a ciencia cierta si ese ha sido el secreto de su longevidad y la ciencia no puede confirmarlo, porque doña Etelvina en su extensa e intensa vida jamás visitó a un médico.
Quienes la hallaron aseguran que parecía dormida en su sillón con su pipa apagada en la mano y el vaso de absenta casi vacío a su lado, parece que Dios se acordó de ella después de todo.

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