martes, 10 de marzo de 2026

La inocencia de Lucien. (Por Patricia F.)

 

Esta semana el desafío de los jueves está a cargo del Demiurgo, el tema es: "Un crimen para resolver", se trata de escribir un relato policial donde se haya cometido un crimen.

Como yo no soy muy amante de este tipo de temas para escribir, elegí a dos de mis personajes que ya ustedes conocieron en otro desafío para escribir este, pido disculpas por haberme excedido un poco en el texto, pero la historia así lo requiere, espero haber logrado el objetivo.



La inocencia de Lucien. (Por Patricia F.) 

Cuando la policía científica llegó con toda su alaraca de sirenas provenientes de la gran ciudad y se llevaron detenido a Lucien, llenando de bandas rojas la puerta y ventanas del local, la gente del pueblo quedó totalmente sorprendida. 

Las mismas bandas rojas también cerraban el paso de la pequeña casa de campo donde se encerraba a escribir el occiso, un escritor famoso que no salía nunca de su encierro, pues debía terminar una novela por la cual recibiría mucho dinero. 

Siempre llegaba algún auto a la propiedad, pero nunca se veía al conductor por los vidrios polarizados. 

Lo cierto es que en la escena del crimen se encontraron restos de los famosos "Pain au chocolat de Lucien, pero nadie en el pueblo creía que él fuera el culpable; ¿qué motivos podía llegar a tener Lucien para matar a un desconocido? 

La policía no solo se llevó al pastelero detenido, sino que también se llevó las confituras como pruebas del delito. 

Marguerite comenzó a salir de su casa a proclamar la inocencia de su amigo, una extraña luz en sus ojos no dejaba lugar a duda, ella repetía: - “Fue esa mujer, sin dudas”, pero no podía identificarla, pues ella la vio salir de la casa del escritor desde su ventana, ya que ella vivía en la finca de enfrente. Esa madrugada Marguerite no podía dormir y deambulaba por su jardín tratando de que el aire fresco le despejara su cabeza y entonces la vio salir...

Pasaron un par de semanas y Lucien regresó, arrancó las bandas rojas de su puerta, limpió el local y se puso a cocinar, ya habría tiempo de explicar lo sucedido. 

Cuando horneaba sus croissants, Marguerite entró al local y se abrazaron con alegría. 

La pregunta de Marguerite: ¿Fue ella verdad?, la mujer misteriosa. 

Si, ella introdujo veneno en una de las confituras de mi panadería, se la ofreció a su amante, el escritor, mientras ella mordía otra, libre de tóxico dejando huellas de su labial en el resto que no comió, ella sabía que, si él moría, su última novela ascendería a precios exorbitantes, ya que ella sería la única destinataria de las ganancias por un documento que unos días antes había logrado que él le firmara, bajo los efectos del alcohol y en una noche de pasión. 

- ¡Gracias Marguerite por ayudarme a salir de esto!

- ¡Tú me salvaste de mí misma un día, era justo que yo te salvara de esa farsa! 

 

miércoles, 4 de marzo de 2026

Azul profundo. (Por Patricia F.)

Este jueves 5 de marzo la propuesta está a cargo de Roselia, el tema propuesto es: "los colores de mi yo real", hay que elegir en la amplia gama de colores que existe el que realmente sentimos que nos identifique con nuestro yo real y escribir sobre ello.




Acompaño mi texto con fotografías de mi autoría, Lago Nahuel Huapi, Villa La Angostura.

Azul profundo. (Por Patricia F.) 


Debo decir que siempre amé el verde por toda la naturaleza y aún lo sigo amando, pero cuando por primera vez visité la Cordillera de los Andes y vi los diferentes tonos de azules fusionarse entre sí, con el cielo, las nieves eternas de las eternas cumbres y la profundidad de los lagos, mi corazón, mis ojos y mi alma los amaron para siempre, mientras que el verde fue complemento del azul, fundiéndose en las aguas y bosques. 

Amo ese azul frío, porque a veces puedo ser tan fría como el hielo de los glaciares que tejen entre grietas los azules claroscuros de mortales grietas o el azul turquesa verdoso, de algunos ríos, puedo ser arrolladora como ellos después de una tormenta o tan calmos como los lagos en una tarde sin viento. 

El cielo con su azul celeste me inspira, en esas profundidades analizo lo claro que se ve en un día de sol y la oscuridad que esconde detrás y lo que allí se puede ocultar, me hace pensar, meditar y allí voy en mis pensamientos perdida... 

Cuando mi cuerpo solo sea cenizas grises quiero que se esparzan en esos paisajes cordilleranos azules. 

 




La Cordillera

se apodera de mi

me pierdo

en el azul profundo.

Lago y cielo

son uno

Mi alma se sumerge

en esas profundidades

mi corazón late y 

mis pulmones 

se llenan de aire puro.

martes, 24 de febrero de 2026

La pastelería de Lucien. (Por Patricia F.)

 

Esta semana la convocatoria para el jueves 26 de febrero está a cargo de Campirela, el tema: "Un personaje que no sabe que es especial", se trata de que él o la protagonista es un personaje normal o eso cree, el texto puede ser real, mágico, emotivo o una mezcla.







Elegí esta música para acompañar la lectura






La pastelería de Lucien. (Por Patricia F.) 


Cuando Lucien llegó al pueblo desde su Francia natal, cargando sus enceres y sus aromáticos productos, la gente lo miró con curiosidad y luego con cierta desconfianza cuando instaló su pastelería: "Lucien Boulangerí", en esa esquina frente a la plaza del lugar. 

Nadie podía entender que ese joven tan alegre hubiera decidido vivir en ese pueblo olvidado en los confines del mundo. 

Pronto Lucien conquistó los corazones con los aromas de sus exquisitos postres cargados de chocolate y especias que se fundían con esos maravillosos cafés y tés especiados. 

Mientras en las afueras del pueblo en su silenciosa casa vivía Marguerite... 

Al mirarse en el espejo no reconocía el rostro que la observaba, luces y sombres se conjuraban para confundirla, se enojaba con la imagen y le gritaba que le devolviera a su joven Marguerite, ella era la culpable de que se haya ido y lloraba, si lloraba de enojo, de impotencia 

Un día, furiosa salió al jardín buscando a la joven perdida, su mente nublada por las sombras y los años no le permitían recordar. 

Sin saber por qué ese día salió de los límites de su propiedad y caminando a paso seguro llego a la pastelería de Lucien y sin más le espetó: “¿Has visto a mi joven Marguerite, sabes dónde puedo hallarla? 

Lucien vio la desesperación en su rostro y la oscuridad en su mirada, la tomo de las manos y la condujo a una mesa tranquila cerca de su cocina, la calmó con sus palabras y la invitó con una de sus especialidades pain au chocolat y su té con especias de las Islas Molucas, de Indonesia, esos aromas embriagadores tranquilizaron a Marguerite, su mirada se volvió más clara y luminosa. 

Mientras ella disfrutaba de ese exquisito sabor, Lucien la acompañaba, cuando hubo acabado lo miró con ternura y solo pudo decir: “muchas gracias, estos sabores son mágicos, me siento muy bien”, le sonrió y se marchó mientras Lucien la observaba satisfecho. 

Cuando ella llegó a su casa, entro en su cuarto y se acercó al espejo soltó un grito de alegría, la joven Marguerite la estaba mirando y un aroma a chocolate con especias inundaba el aire. 



miércoles, 18 de febrero de 2026

Simplemente, no soy un objeto... (Por Patricia F.)

 

 Reto de los Jueves.

María José Moreno en su blog: Lugar de encuentro, nos propone esta semana escribir, sobre "objetos con memoria".

Con este reto vuelvo al ruedo, me ha costado recuperar la inspiración, me he dedicado a otra de mis pasiones que son las manualidades, trabajos en papel, bordado y costura, mientras las letras huían de mi cerebro, dando espacio a otro tipo de creatividad.

Debo decir que mi inspiración no ha sido un objeto en sí, sino una planta de plumerillo. (más abajo adjunto fotos, para que la conozcan), objetos tengo muchos y con bellos recuerdos todos, pero volví rebelde y en lugar de un objeto inanimado elegí un ser vivo.





Aquí les dejo algunas fotos de la planta, flores en primer plano y el escurridizo colibrí que siempre la visita.






                  Colibrí visitando el plumerillo, alimentándose de su néctar

Simplemente, no soy un objeto... (Por Patricia F.).


No soy un objeto, aunque algunos me consideren así, “objeto decorativo”, soy un ser vivo que respiro, existo y si no me aman y cuidan me muero. 

Yo sé que ella lo sabe, por eso me riega y abona, sonríe y se alegra con cada flor que le regalo y le duele el alma cuando tiene que podarme. 

Sé que para ella soy algo más que una planta que vive en su jardín, me considera de alguna manera un lazo entre ella y su madre, porque fue su madre quién me dio vida desde un gajo que logró hacer brotar de su propia planta. Si, soy hija como lo es ella y la acompaño desde que su madre voló a otra dimensión como lo hizo la mía, porque un día mi madre también murió cuando aquellas amorosas manos ya no pudieron cuidarla. 

Cuando estallo de flores, ella sonríe porque sabe que su madre está feliz en algún lugar, me habla agradecida y mira al cielo; pero yo sé que lo que más la conmueve es cuando el colibrí me visita, ese pequeñín lo hace varias veces en el día, según las creencias populares, los colibríes traen mensaje de amor de personas que ya no están en este plano y ella presiente esos mensajes. 

Recuerdo una tarde de verano en que ella regaba el jardín, el pequeño colibrí se posó en una de mis ramas a centímetros de su cara, ella se quedó inmóvil observándolo mientras lágrimas de emoción rodaron por sus mejillas, en ese instante ella sintió que su madre estaba allí. 

Lo sé, porque lo vi, simplemente no soy un objeto... soy un ser vivo que siente y entrega amor.




Un tema musical que me encanta, es el recuerdo.

La inocencia de Lucien. (Por Patricia F.)

  Esta semana el desafío de los jueves está a cargo del Demiurgo , el tema es: "Un crimen para resolver", se trata de escribir un ...