domingo, 26 de julio de 2026

No hallaba razones. (Por Patricia F.)

 Esta semana el reto del jueves 30 de julio se encuentra a cargo de Neogéminis, se trata de elegir entre un popurrí de expresiones una o varias que nos inspiren y armar una historia o poesía.

Aquí dejo mi texto con varias de ellas, resaltadas para que puedan identificarlas.




No hallaba razones (Por Patricia F.)


No hallaba razones para continuar su camino y

tampoco razones para detenerse, su vida fue un constante vaivén entre seguridades e inseguridades, alegrías y tristezas, soledades y más soledades.

Mirando hacia el infinito, hacia el fondo y la nada misma, desde el borde del precipicio se preguntaba si lograría por fin despegar y volar, abandonar ese cuerpo físico y solo ser aire, espíritu y con ello por fin

olvidar.

Lo suyo no sería un final sin aviso, su mente viene y va

como atravesada por una flecha.

A veces alegaba demencia para que el mundo no la

 juzgara. Deseaba vivir sin culpas, que no es poco, pero

todos igual la juzgaban por su falta de decisión, por no dar un portazo y sin mirar atrás continuar su camino.

Asomada a ese precipicio que es la vida un juego

mental se libraba, saltar y abandonar todo, arrojar el lastre que frenaba su vida desde allí y dar un nuevo comienzo, un giro inesperado para todos y esperado por muchos.

Tomar por fin las riendas de su vida, decir basta,

hurgar en los sitios inexplorados de su mente y su

espíritu y por fin dar esa vuelta necesaria en su existencia.

En sus manos temblando sostenía una caja con

recuerdos, cartas, algunas fotografías y cenizas, solo

cenizas del pasado, un suspiro inquietante salió de su boca, mientras abría sus manos, dejó caer ese paquete y pronunciando estas palabras finales: ...” De tu

recuerdo apenas sostengo una sombra” cerró sus ojos

 y se dejó llevar hacia la libertad.



martes, 21 de julio de 2026

En aquellas vastedades. (Por Patricia F.)

 

Este jueves la propuesta se encuentra a cargo de Campirela, el título: "Frases célebres y reflexivas", se trata de elegir una, dos o varias frases célebres de las propuestas y escribir un texto, cuento, poesía que no supere las 350 palabras.



Yo elegí estas dos, son las que me inspiraron esta pequeña historia.








En aquellas vastedades. (Por Patricia F.) 


Soñó, si, desde que fue alumna con ser maestra. Estudió, luchó y al fin consiguió ese cargo en aquella escuela rural, tan alejada de todo y tan poseedora de nada, rodeada de aislamiento y de lejanía.

Ella fue maestra, madre, directora, cocinera y a veces médica de su reducido grupo de alumnos, pequeños ávidos de aprender a leer, escribir y convivir con otros niños y con esa maestra que con sus inventos y sus conocimientos los transportaba a un mundo desconocido para ellos, (si en algunos casos ni luz eléctrica tenían).

En aquellas vastedades, donde se unen praderas y desiertos, donde el viento sopla de manera implacable y cada rancho está a largas distancias del otro, donde los veranos son extremadamente calurosos y los inviernos absolutamente helados y la nieve lo cubre todo, allí donde flamea solitaria la bandera.

Allí, ella eligió su lugar en el mundo, donde hospedar a los pequeños de lunes a viernes y no solo enseñarles, alimentarlos y cuidarlos como si fueran sus hijos; ella también aprendió de ellos, la fuerza, la humildad, la ternura de los ojos maravillados ante unos crayones de colores. Van al revés del tiempo de los demás, asisten en la época más benigna cuando el crudo invierno aún no llega, entonces todos pueden asistir, tendrán una huerta autosustentable, algunos frutales y aprenderán, esos pequeños aprenderán, pues ella tiene muy claro que: “Para ser poderoso solo se necesita una cosa: educación” y eso es lo que transmite sin cesar.

Porque ella sabe que “el futuro pertenece a aquellos que creen en la belleza de sus sueños” porque ella siempre creyó en los suyos y ahora ayuda a otros a tener y creer en sus propios sueños.

sábado, 18 de julio de 2026

Cierre de convocatoria.

Cierre de convocatoria.

 


Damos cierre a nuestra convocatoria, agradeciendo a todos el apoyo recibido, la hermosas historias y poesía que han publicado, nos vemos en la próxima, queremos pedirles que quienes quieran se anoten para ser anfitriones algún jueves, falta gente.

Con esto, damos el pase a Campirela,

nuevamente muchas gracias a todos por su participación.

                    Rosana y Patricia

jueves, 16 de julio de 2026

Bienvenida Clara (por Rosana)



Para participar del reto de este jueves, decidí darle continuidad al relato de Mateo, o mejor dicho, de presentarles a su vecina Clara. Vuelvo a colocar los párrafos con los que construimos la propuesta.




"El despertador de Mateo no emite un pitido estridente; es un tintineo suave de campanas que comparte con el resto de la casa. A las 6:00 a.m., sus pasos por el pasillo de madera son casi felinos, un baile aprendido para no despertar a los vecinos del piso inferior.

Su cocina huele a café recién molido, pero siempre prepara una cafetera de seis tazas, aunque él solo toma una. Sabe que, dos pisos más arriba, la señora Clara agradecerá el termo caliente que dejará en su pomo de la puerta antes de salir a trabajar, junto con el periódico del día que él mismo sube desde el vestíbulo."


Bienvenida Clara (por Rosana)


La señora Clara salió esa mañana decidida a tomar el periódico que Mateo le dejaba amablemente, lo usaba cada día para realizar construcciones que la entretenían durante la tarde, estaba  deseosa también de saborear el humeante café que su vecino le proveía diariamente. Abrió la puerta y estiró la mano sin fijarse y rozó con su  palma  el lomo de Federico, el gato de todos y de nadie al mismo tiempo. Se sobresaltó, su pelaje, en lugar de resultarle placentero le advirtió que algo no estaba bien, notó que Federico tenía la columna encurvada como si estuviese agazapado.  Mateo no fallaba, no se lo permitía.
Clara intentó llamar a su vecina y el grito ahogado le quedó en medio de la garganta. Supo que Federico había aprovechado y se había metido en su living y se entrecruzaba por sus piernas dando pequeños maullidos, tristes maullidos que angustiaban a Clara mucho más. 
- No debería haberme acostumbrado a esta rutina . pensó, pero ya hacía más de cinco años que el ritual se cumplía de lunes a lunes y ahora tenía que resolver el acertijo al que se había visto expuesta.
Federico la fue conduciendo hacia la puerta nuevamente y al cruzarla el maullido aumentó el volumen. Eran las 10 de la mañana, casi todos sus vecinos estarían trabajando a esa hora, cuestión que a nadie le resultó extraño el insistente modo de comunicarse del gato. ¿Tendría hambre? ¿Eso tampoco había hecho Mateo? La cosa se iba poniendo densa y Clara decidió seguirlo. Tanteó por el pasillo hasta encontrar la escalera y pensó que si él cada día pensaba en cómo prestarle semejante servicio, valía la pena intentar bajar las escaleras aunque el costo fuera salir rodando. Lo cierto es que Federico, con una astucia superior a un súper héroe fue esperándola en cada escalón durante los dos pisos que tuvieron que descender hasta llegar al departamento del viejo amigo.
Al llegar, se topó con un bulto enorme, se agachó, tocó el piso y el aroma a café comenzó a subirle por las fosas nasales. Desesperada comenzó a samarrear el bulto que supo que sería el cuerpo de Mateo. Puso tanto énfasis en su alocado intento por escuchar su voz que logró que el hombre volviera del desmayo que había tenido. Cuando Mateo abrió los ojos no pudo creer: - Clara ¿has recuperado la vista? . balbuceó mientras abría los ojos como enormes monedas
- No, no fui yo quien te salvó Mateo, fue Federico, me llenó de coraje al ver que no llegabas. Gracias a él sé que puedo bajar y subir las escaleras y sentirme útil yo también. 

Rosana

No hallaba razones. (Por Patricia F.)

  Esta semana el reto del jueves 30 de julio se encuentra a cargo de Neogéminis , se trata de elegir entre un popurrí de expresiones una o v...