Para participar del reto de este jueves, decidí darle continuidad al relato de Mateo, o mejor dicho, de presentarles a su vecina Clara. Vuelvo a colocar los párrafos con los que construimos la propuesta.
"El despertador de Mateo no emite un pitido estridente; es un tintineo suave de campanas que comparte con el resto de la casa. A las 6:00 a.m., sus pasos por el pasillo de madera son casi felinos, un baile aprendido para no despertar a los vecinos del piso inferior.
Su cocina huele a café recién molido, pero siempre prepara una cafetera de seis tazas, aunque él solo toma una. Sabe que, dos pisos más arriba, la señora Clara agradecerá el termo caliente que dejará en su pomo de la puerta antes de salir a trabajar, junto con el periódico del día que él mismo sube desde el vestíbulo."
Bienvenida Clara (por Rosana)
La señora Clara salió esa mañana decidida a tomar el periódico que Mateo le dejaba amablemente, lo usaba cada día para realizar construcciones que la entretenían durante la tarde, estaba deseosa también de saborear el humeante café que su vecino le proveía diariamente. Abrió la puerta y estiró la mano sin fijarse y rozó con su palma el lomo de Federico, el gato de todos y de nadie al mismo tiempo. Se sobresaltó, su pelaje, en lugar de resultarle placentero le advirtió que algo no estaba bien, notó que Federico tenía la columna encurvada como si estuviese agazapado. Mateo no fallaba, no se lo permitía.Clara intentó llamar a su vecina y el grito ahogado le quedó en medio de la garganta. Supo que Federico había aprovechado y se había metido en su living y se entrecruzaba por sus piernas dando pequeños maullidos, tristes maullidos que angustiaban a Clara mucho más.
- No debería haberme acostumbrado a esta rutina . pensó, pero ya hacía más de cinco años que el ritual se cumplía de lunes a lunes y ahora tenía que resolver el acertijo al que se había visto expuesta.
Federico la fue conduciendo hacia la puerta nuevamente y al cruzarla el maullido aumentó el volumen. Eran las 10 de la mañana, casi todos sus vecinos estarían trabajando a esa hora, cuestión que a nadie le resultó extraño el insistente modo de comunicarse del gato. ¿Tendría hambre? ¿Eso tampoco había hecho Mateo? La cosa se iba poniendo densa y Clara decidió seguirlo. Tanteó por el pasillo hasta encontrar la escalera y pensó que si él cada día pensaba en cómo prestarle semejante servicio, valía la pena intentar bajar las escaleras aunque el costo fuera salir rodando. Lo cierto es que Federico, con una astucia superior a un súper héroe fue esperándola en cada escalón durante los dos pisos que tuvieron que descender hasta llegar al departamento del viejo amigo.
Al llegar, se topó con un bulto enorme, se agachó, tocó el piso y el aroma a café comenzó a subirle por las fosas nasales. Desesperada comenzó a samarrear el bulto que supo que sería el cuerpo de Mateo. Puso tanto énfasis en su alocado intento por escuchar su voz que logró que el hombre volviera del desmayo que había tenido. Cuando Mateo abrió los ojos no pudo creer: - Clara ¿has recuperado la vista? . balbuceó mientras abría los ojos como enormes monedas
- No, no fui yo quien te salvó Mateo, fue Federico, me llenó de coraje al ver que no llegabas. Gracias a él sé que puedo bajar y subir las escaleras y sentirme útil yo también.
Rosana
La adversidad nos hace tomar valor y hacer cosas que en momentos normales no nos animaríamos.
ResponderBorrarMe gustó como siguió la historia de Mateo y Clara, obviamente el gato es ese nexo entre ambos, me gusta esa historia Ro, un abrazo.
PATRICIA F.
Gracias Patri, yo agradezco haber podido crear un personaje que no tiene que ver con lo personal, en eso siente que crecí un poquito. Un abrazo Rosana
BorrarNada mejor que un minino para mostrarnos el camino, supongo se pueden confiar en ellos. Muy bien por clara que entendio lo que el gato queria, porque al dia de hoy nunca he podido entender a mi gata. Tendre que aprender de ella.
ResponderBorrarYo creo que Clara lo comprendió porque al ser no vidente puede desarrollar otras capacidades, puede que sea así. Tal vez sea cuestión de taparse los ojos. jajajaja. Un abrazo
BorrarFicou linda tua história com Mateo e Clara e bom quando um ajuda o outro a coragem ter. Importante isso! Muito bom! Belo salvamento esse!
ResponderBorrarbeijos, tudo de bom,chica
Muchas gracias Chica, es muy importante poder ser solidario, lo que uno da siempre vuelve. Rosana
BorrarMe pareció un relato muy tierno y conmovedor, porque muestra cómo los pequeños actos de bondad pueden convertirse en una parte importante de la vida de otra persona. También me gustó que Federico, el gato, fuera quien rompiera la rutina y ayudara a Clara a descubrir que, a pesar de sus limitaciones, todavía podía ser útil y ayudar a Mateo....bella historia..bss
ResponderBorrarGracias Diva, a veces descubrimos ciertas capacidades que no imaginamos jamás de dónde vienen. Gracias por tu comentario y por pasar por acá Rosana
BorrarBela e emocionante final sua historia. A gratidão e a amizade vem como colirio para acender os olhos e assim, a superação da adversidade é adquirida e aponta o poder de ser útil em condições adversas.
ResponderBorrarGostei da continuação da proposta.
Bela arte da escrita.
Meu abraço Rosana.
Muchas, muchas gracias Toninhho. A mi me encantó escribirla, también la disfruté mucho. Un abrazo. Rosana
BorrarNo solo es un relato tierno, sino de superación para Clara, que ante su ceguera congis en Federico ese mínimo leal para ayudar a ese amigo que está tumbado desmayado en el suelo
ResponderBorrarEl instinto es algo mágico.
Muy bonito
Un besote, feliz fin de semana 😘.
Gracias Campirela, gracias por siempre pasar y dejarnos hermosos comentarios y aliento para seguir escribiendo. Un abrazo. Rosana
BorrarMe ha gustado mucho, me da pena ver como los vecinos no se apoyan lo suficiente, cuando hace falta muy poco para alegrarnos el día.
ResponderBorrarEs verdad que los gatos pueden ser muy puñeteros, pero tienen mucho cariño a las personas que eligen y saben perfectamente cuando algo no marcha bien.
Muchas gracias. Confieso que los gatos no me gustan nada, pero decidí salir de mi lugar de confort y darles una oportunidad. Ante la ceguera, pensé que el contacto con el pelo del gato iba a impactar más que con un perro. No sé por qué , pero salió así. Gracias por pasar. Un abrazo.
BorrarHola Rosana,
ResponderBorrarUna historia muy bonita la que hoy nos traes con un giro final impactante, en este caso la historia es, en mi opinión, de amistad y de agradecimiento que llevan a la superación de adversidades y desgracias.
Aprovecho también para felicitaros por esta convocatoria, se han escrito unos relatos preciosos.
Muchas gracias y un saludo.
Gracias Luferura, siempre pensamos mucho en cada propuesta para que resulte interesante, entretenida y logren expresarse la mayor cantidad posible de blogueros. Gracias por las palabras para con mi escrito. Un abrazo. Rosana
BorrarQué poquito hace falta para hacer felices a los demás.
ResponderBorrarUn beso, Rosana.
Te invito también a visitar mi espacio.
Feliz día.
Si, como no, ya voy a visitarte. Cuando quieras sumate a estas propuestas, serás bienvenida. Rosana
BorrarHermoso relato de solidaridad y superación ante las adversidades físicas. Me gustó mucho.
ResponderBorrarUn abrazo.
Muchas gracias Alfred, por pasar, por participar y por tu apoyo. Abrazos Rosana
BorrarUn relato lleno de sensibilidad. Me ha gustado cómo muestra que la solidaridad y la amistad pueden surgir de los gestos más sencillos, y cómo Federico se convierte en el nexo que une a los dos protagonistas. Es una historia en mi opinión que transmite esperanza y demuestra que todos podemos ser importantes para alguien.
ResponderBorrarUn abrazo Rossana
Gracias Nuria, si, todos somos importantes para alguien, eso es seguro, el tema es ir descubriendo para quiénes. Gracias por pasar. Un abrazo
BorrarUn relato muy hermoso. Tiene todos los ingredientes que me gustan. El animal, la solidaridad, la superación...y con final feliz.
ResponderBorrarMuy bonito. Abrazos.
A mi los finales felices me cuestan muchísimo, pero esta vez, la pluma fluyó hacia allí y se dio así. Gracias por pasar y dejar un hermoso comentario. Rosana
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