Esta semana la propuesta de los jueves está a cargo de LUFERURA, el tema es: "Primer contacto", el protagonista del relato debe ser un alienígena que llega a nuestra Tierra e intenta contactar con nosotros, qué impresión nos causaría o le causaríamos.
El texto no debe superar las 350 palabras, debo confesar que el mío las supera un poco, pero era necesario para lograr el texto, que es una especie de homenaje a mi amigo Julio, piloto de avión que falleció anoche, a él que hizo un culto de la amistad y me inspiró esta historia.
Nota: Las tormentas de polvo, nubes de polvo o polvaredas, son fenómenos que ocurren por las ráfagas de viento extremas que a veces superan los 150 km/h y que azotan los suelos áridos y secos de la Patagonia.
Les dejo un video que dice mucho sobre la amistad y que me emociona escucharlo.
El sentido de la amistad. (Por Patricia F.)
Una tarde soleada, luego de atravesar la atmósfera, iba descendiendo con mi nave hasta alcanzar los dos mil pies de altura, pues quería observar más de cerca esa zona que llaman “el desierto patagónico”.
Mi curiosidad era grande porque según mis mapas de un lado hay una cordillera nevada y del otro un océano, entre medio ríos, entonces ¿cómo es posible que haya desiertos allí?
Mi curiosidad iba en aumento pues sí, es verdad que hay un desierto, pero los ríos están rodeados de verde al igual que los valles entre montañas, mientras iba captando imágenes con las cámaras de mi nave disfrutando de ese paisaje tan distinto a los conocidos, pude notar que hacia el horizonte había una franja marrón diferente a la de la línea que separaba en cielo y tierra, esta franja era más clara y servía de nexo entre ambas iba creciendo a medida que me acercaba, no estaba seguro de qué se trataba cuando escucho en mi radio una voz humana llamando: -" la aeronave que está sobrevolando la zona, por favor aterrice, se acerca una tormenta de polvo y no es seguro continuar el vuelo, ubique la pista a la derecha” .
Por un momento dudé, pues no sabía a qué me enfrentaba y si ese humano sería de fiar, pero la imagen que tenía por delante era muy preocupante y no estaba seguro de poder pasar esa tormenta.
Aterricé y un humano con una pinta de bonachón me hacía señas para que acerque mi nave al galpón, que luego supe llamaba Hangar, baje y evidentemente era mucho más alto que el humano y mi piel blanca como la luna, brillaba con el sol.
Me extendió la mano y me dijo: - “Me llamo Julio, vení hermano, metamos rápido tu avión que la tormenta está por llegar”
Cerramos los portones y me condujo a una casita pegada al hangar.
- Vamos a tomar unos mates y a esperar que pase la polvareda, no me dijiste tu nombre...
- Soy Arcano, vengo de más allá en el espacio, mi nave nodriza me espera, estoy haciendo un viaje de conocimiento de este planeta.
- Bienvenido hermano, lindo avión el tuyo, un poco liviano para los fuertes vientos patagónicos.
Julio me hablaba como si me conociera de toda la vida, me sonreía, hacía bromas y no tuvo miedo a pesar de saber que yo era diferente, porque según me dijo para él la amistad era un tesoro y más aún entre aeronáuticos.
Hoy, de nuevo en mi nave nodriza lo recuerdo con una sonrisa, por él conocí el verdadero sentido de la amistad.
Estas 2 imágenes las tomé en febrero del año 2009 cuando nos acercábamos a una tormenta de polvo en la Patagonia y la sobrevolamos, una tormenta que no estaba prevista por la meteorología y apareció en medio de la ruta.