lunes, 25 de julio de 2022

HUMANOS DESHUMANIZADOS

Buenos días, hoy traigo un poco de catarsis, tal vez descubra que el mundo entero está en vías de extinción tal cual yo lo conocí...Un poco de realidad cotidiana, eso traigo


Humanos deshumanizados  


 El pasado martes, en un momento de vaya a saber que arrebato, me estafaron. No importa cómo, ya no es lo importante, puesto que parece que en esta sociedad a la que pertenecemos, paso a ser algo común, algo a lo que hay que habituarse.

A lo que jamás voy a poder habituarme, es a la falta de empatía de los que miraban, de los que entraban y salían del cajero automático y me veían conversando en voz alta por teléfono. Yo llegue a mirarlos a los ojos, yo miraba a esa gente en busca de ayuda, yo miraba con los ojos de la gente que esta necesitando una mano; conozco esos ojos, porque cada vez que puedo brindo mi ayuda a quien sea: a quienes quiero, a quienes comparten conmigo cada día, a los desconocidos si se pierden en la calle, a los que detecto que tal vez, estén necesitando algo...El otro día me tocó a mi. REPITO, no importa cómo fue, es lo de menos a esta altura. Lo importante es que estamos deshumanizándonos, estamos destruyendo la esencia del ser humano.
Recuerdo haber estudiado que el hombre es un ser social, sé que lo leí, lo memorice y lo rendí en algún examen y también lo puse en practica, pero...qué clase de sociedad es la que estamos transcurriendo.
Es terrible saber que yo también colaboro cada día para que esta sociedad sea lo que sea, no es mi intención parecer que hablo desde ningún pedestal, para nada. Me aterra pensar que estoy en un mundo individualista, incomunicado, intolerante, inhóspito por donde se lo mire.
Nadie, absolutamente nadie de todos los que entraron y salieron de ese cajero pudo dejar de mirarme y decirme: Basta señora, cuelgue...y es eso lo que me tortura porque tengo descendencia, porque yo dejaré de existir, pero mi sangre seguirá caminando por esta tierra y no me estarían gustando los caminos por los que van a caminar.
Cada vez que debo hacer leer a mis alumnos algún mito griego, sale el tema de que para esa civilización, la hospitalidad era fundamental, no importaba si eran amigos o enemigos, al huésped se lo debía de tratar como a un rey, darle cobijo, alimentos, ayuda y luego, cuando partía, seguiría la enemistad o la amistad, no importaba eso. Ese concepto, el de la "HOSPITALIDAD", los chicos ya no lo entienden...hay cientos de sencilleces que no entienden y en ese dejar de entender lamentablemente, surgen los nuevos conceptos que deberíamos de entender: cuáles serían? El individualismo?, la desconexión? El soltar permanentemente? Cuales serían los conceptos y actitudes positivas que transmitirían nuestros mitos actuales a las sociedades del futuro?
CUÁNTA TRISTEZA..


.Rosana

viernes, 22 de julio de 2022

Retazos. (Por Patricia F.)

Retazos. (Por Patricia F.)


A veces la vida es eso... retazos, sólo eso, una colección de pequeños retazos...

                                                                                                                                   Patricia F. 






(Collage en papel y luego digital, de a poco volviendo a las cosas que me gustan, el collage inspiró la frase)

lunes, 18 de julio de 2022

 Hasta los monstruos también lloran (por Susana)


Hola a todos: hoy quiero compartirles un relato que escribí a partir de

 una obra de mi alumna Ambar. Ella concurre a mi taller desde hace un

 año. Tiene doce años, pero parece una genia pintora de 80. Su musa es

 extraordinaria y cuando comienza a tirar líneas en silencio, me apasiona

 ver los resultados porque son maravillosos. Cuando terminó este dibujo

 le dije que yo escribiría la historia. Sus condiciones fueron el nombre de

 la protagonista y el de la historia. Suele ponerle nombre a sus obras

 normalmente, pero este nombre me enganchó de una forma que no

 podía dejar de escribir sobre ella. Espero les guste porque yo la pasé

 muy bien escribiéndola. Denle mucho amor y gracias por pasar a

 leernos.



     Cuando llegué del colegio y bajé del micro escolar, mi abuela me esperaba en la puerta con una hermosa sonrisa.  Su abrazo fue diferente ese día. Me apretujó y me dijo que me amaba.

     Entré en casa y en el sillón del living papá estaba abrazando a mami, pasaba el brazo por su hombro y lo atraía hacia él. Me pidieron que me sentara que tenían algo que decirme y parecía muy importante.

     Después de la noticia me encerré en mi cuarto a leer, luego de almorzar, como todas las tardes.

     Nada parecía igual y las cosas, a pesar de la sensación, seguían en su lugar.

     Corrí las cortinas para que no entrara el sol. No quería su calor. Nada podía entibiar mi alma aquella tarde.

     En algún momento, levanté la vista del libro que leía y vi cómo se deslizaba una sombra por debajo de la puerta. Iba creciendo a medida que entraba. Era oscuro, muy peludo y con unos dientes enormes. Apenas se veían sus ojos.

Le pregunté quién era y de dónde había salido. Simplemente me respondió que recién había llegado y que se quedaría conmigo un tiempo.

“Soy Maddie”, le dije. Él me respondió que no tenía nombre, que lo llamaban de diferentes maneras y que yo ya encontraría cómo decirle.

     Comenzamos a conversar y de repente, me encontré confiándole mis secretos, mis recuerdos y hasta mis chistes.

Esperaba llegar de la escuela para encerrarme en mi cuarto y contarle todo tipo de vivencias hermosas, pasadas y presentes.

     Pasaron algunos meses. Un día papá me retiró de la escuela antes de tiempo y me llevó a casa.

     Mamá hacía muchos días que no se levantaba de la cama. Me acerqué a su lado y con su débil voz comenzó a decirme que debía dejar ir el miedo, que es un monstruo enorme que nos encierra en nosotros mismos y nos aísla de los demás. Que la vida continuaría y aunque ella no estuviera físicamente con nosotros, jamás nos abandonaría. Que papá y la abuela estarían allí para mí, siempre.

     La abracé muy fuerte, se despedía y no podía retenerla. Entonces, recordé que todos esos meses de su enfermedad había estado encerrada con mi propio monstruo contándole cada momento especial vivido junto a ella.

     Era mi propio miedo a perderla que se había colado aquella tarde por debajo de la puerta de mi habitación.

     Cuando entré allí ese día, él simplemente estaba llorando en un rincón.

     Me miró con sus ojos pequeños y sus enormes dientes filosos y me dijo: “te acompañaré hasta que esto termine. Pero luego, por tu bien, deberás dejarme ir” Era mi confidente, mi refugio ¿también él se iría?

     Llegó el día del funeral. No fue agradable el entierro, el cementerio es un lugar muy silencioso y tú solo quieres gritar hasta quedarte sin voz.

     Yo sólo escuchaba llorar detrás de mí a mi monstruo interior. “Hasta los monstruos también lloran”

     Lloraba porque no podía ver que me despidiera de mi madre en aquel lugar, tan pronto.

     Cuando la ceremonia terminó, la lluvia se detuvo. Me di cuenta que solamente eran sus lágrimas cayendo sobre mi paraguas.

     Me aferré a la mano de mi padre y comenzamos a caminar hacia el auto para volver a casa. Me senté en el asiento trasero y mi abuela me abrazó muy fuerte.

     Cuando me asomé por la ventanilla él había desaparecido.


viernes, 15 de julio de 2022

Paciencia. (Por Patricia F.)

Paciencia. (Por Patricia F.) 





¡¡¡CUÁNTA PACIENCIA HAY QUE TENER!!! - decía mi madre ante diferentes circunstancias de la vida, hoy soy yo la que me encuentro expresando lo mismo. 

Algunos conceptos dicen: tolerancia, resignación, conformidad...la lista es larga y podría seguir. 

La verdad no es fácil, quienes hayan derrochado paciencia en su diario vivir me entenderán, se requiere de un alto grado de “aguante”; muchas veces hay que respirar hondo, un profesor de yoga que tuve hace muchos años me recomendó un ejercicio respiratorio, que, a pesar del tiempo que llevo intentándolo a mí no me resulta, puesto que para aquietar mi mente se necesita mucho más que inhalar y exhalar en forma rítmica, acompasada y en grado sumo de concentración, ya que concentrar esta mente rebelde es complicado. 

En mi caso, los insultos, el despotricar, funciona mejor; así que, un rosario de palabrotas suele brotar de mi boca; no se asusten o sorprendan mis lectores, si no lo hago exploto y antes de explotar prefiero putear. 

Con los años tenemos tolerancia, tantas cosas hemos vivido y tantas otras no hemos podido vivir, que cuesta ¡¡¡“ARMARSE DE PACIENCIA”!!!.





Intento descifrar el significado de esa frase, me puedo ver cuál heroína con un peto, lanza y escudo (luchando en pos de la paciencia), aunque ya mi físico no es el de las súper heroínas, los años agotaron mi paciencia y agregaron kilos, ya no quiero soportar ciertas cosas. 

Si alguien no ha vivido estas situaciones, me gustaría saberlo, o si alguien tiene paciencia infinita también y de paso podría pasarme su receta. 


Patricia F.

No hallaba razones. (Por Patricia F.)

  Esta semana el reto del jueves 30 de julio se encuentra a cargo de Neogéminis , se trata de elegir entre un popurrí de expresiones una o v...