Este es mi aporte a nuestro reto de los jueves ¡Qué vergüenza!
Una anécdota de las tantas vividas con mi prima.
Don Pedro: El don Pedro es un postre clásico de la gastronomía argentina, que básicamente consiste en poner en un vaso de whisky una bocha de helado, generalmente de crema americana, vainilla o chocolate, depende del lugar, al que se le añade whisky y nueces trituradas.
La imagen que elegí es de IA a la que agregué el nombre del mítico bar, que hasta hace un tiempo existió, cerró en pandemia y ya no volvió a abrir.
El tema del video al final es uno de los temas escuchados por aquellos años.
Dulces dieciocho. (Por Patricia F.)
Comenzaba la década de los años ochenta, mi prima y yo estrenábamos la mayoría de edad, dieciocho años recién cumplidos, no solo podíamos votar en las elecciones presidenciales, ver películas prohibidas para menores de dieciocho, sino que también podíamos ir a un boliche y beber alcohol si lo deseábamos.
Con toda nuestra juventud a cuestas, el desparpajo de esos años, el deseo de vivir la nueva libertad...
Enero de 1981, decidimos ir al bar Sancho, recién inaugurado en nuestro barrio, donde se reunía la juventud de la zona y la música era genial, todas las bandas de moda sonaban a través de los casetes allí.
Era una tarde de mucho calor, decidimos ir a tomar un trago, charlar de nuestras cosas y ver pasar lindos muchachos, la vida era despreocupada por entonces y deseábamos disfrutarla.
Nos sentamos en una mesa bien ubicada, desde donde poder observar el panorama y al encargado de la barra que debía rondar nuestra edad y tenía muy buena facha.
Miramos la carta y nos decidimos por un “Don Pedro” cada una.
Una medida de whisky, una bocha de helado de chocolate y unas nueces trituradas.
Charla va, charla viene, risas y más risas, cuestión que cada una acabó su copa y el efecto no se hizo esperar, desacostumbradas a beber alcohol el mareo nos empezó a ganar la partida.
Tentadas de risa, muy tentadas luego de pagar la cuenta, decidimos pararnos para irnos con mucha vergüenza y temor de meter la pata hasta el caracú a causa del vendito whisky.
Nuestras mejillas coloradas como tomates maduros, una mezcla de el calor y la timidez junto a la dosis de alcohol.
Caminamos lo más rectas y erguidas posible hasta la calle y ahí nos agarramos del brazo para sostenernos mutuamente, cruzar la Avenida Mitre y caminar las tres cuadras que nos separaban de la casa de mi prima.
Llegamos sanas y salvas, zafamos del papelón, pero la vergüenza que sentimos en ese momento nos persiguió por un tiempo, hoy es una de esas anécdotas que al recordarlas nos causan mucha gracia, risa.
Después de todo quien nos quita lo vivido.
Esas copa y vuestras risas fueron una velada de amigas que se lo pasaron superbién, y en esa edad es como hacer la aventura del año.
ResponderBorrarCuantos recuerdos, y qué bonito son recordarlos de nuevo. Un beso, Patricia.
Hola Campirela, muchas gracias, sin dudas poder recordarlos de alguna manera es como volver a vivirlos.
BorrarUn abrazo grande.
PATRICIA F.
Me encanto este recuerdo, mi querida Patricia. Vos y tu prima, las dos borrachinas jiji esas anecdotas son la sal de la vida; son divertidas y nunca se olvidan.
ResponderBorrarAbrazo grande preciosa escri. Besos.
Muchas gracias bella Hada de las Rosas, me alegra que te haya gustado, por aquellos años muchas vivencias hemos tenido, muchas divertidas y otras no tanto, pero bien vale la pena tener momentos para recordar.
BorrarUn abrazo grande.
PATRICIA F.
Suele pasar que las cosas que en el pasado nos hacen pasar vergüenza, con el paso del tiempo , nos resultan graciosas-
ResponderBorrarBesos
Sin dudas Tracy, coincido con vos, cambia nuestra visión de los acontecimientos con el paso del tiempo.
BorrarMuchas gracias por tus palabras.
Un abrazo.
PATRICIA F.
Lo importante es que fue una velada divertida y que os quiten lo bailao, lo pasasteis divino y punto. Son tantos los recuerdos cuando pensamos en años atrás. Un abrazo grande
ResponderBorrarMuchas gracias Nuria, si, sin dudas fueron hermosas épocas y lo pasamos bárbaro, recuerdo esos momentos como si fuera ayer y los recuerdos son tantos. Como siempre digo lo bueno es haberlos vivido y tener para recordar.
BorrarUn abrazo grande.
PATRICIA F.
Qué bueno, me recordaste un local, un pub estilo inglés, precisamente en la Ronda Gral. Mitre de Barcelona, donde lo más habitual era ir a tomar un Irish Coffe, mientras se charlaba escuchando música.
ResponderBorrarUn abrazo.
Hola Alfred, me alegra haberte traído un lindo recuerdo, por cierto el café irlandés me encanta, por acá siempre que puedo lo pido.
BorrarMuchas gracias por leer y comentar.
Un abrazo.
PATRICIA F.
Serán el mismo Mitre? SERÍA una coincidencia notable.
BorrarABrazoo
Hay que bailar y que nadie nos lo quite, pero entiendo la vergüenza ante el estado novedoso después de una copa por primera vez. Que suerte poder haberlo vivido y recordarlo con una sonrisa. Abrazos
ResponderBorrarMuchas gracias Ester, sin dudas ahora ya tengo una buena cultura alcohólica, jajaja y harían falta más de un don Pedro para marearme, jajaja.
BorrarLo buen como bien dices es poder haberlo vivido.
Un abrazo grande.
PATRICIA F.
Qué tiempos aquellos, en especial los que enmarcan tu impecablemente relatada y divertida inolvidable anécdota, Patricia. Ese tema musical en especial es emblemático también.
ResponderBorrarPerdona por llegar siempre tarde.
Abrazos hasta vos.
Hola Carlos, aquella fue una época maravillosa, íbamos a muchos recitales de rock nacional, cines, a caminar por Florida, a Pumper Nick, tantas cosas, mateadas con amigos en la vereda en las noches de verano, uf mucha nostalgia y la alegría de haberlo vivido.
BorrarMuchas gracias por leer y comentar, sin dudas debes tener hermosos recuerdos también.
Abrazo grande.
PATRICIA F.
Jajaja y así serán las primeras borracheras, con poco y te agarraba la risa para no parar! Muy divertida tu historia! Besos por ahí!
ResponderBorrarHola Mari, jajajaja, si eran muy divertidas, muchas gracias por tus palabras, un abrazo.
BorrarPATRICIA F.
¡Salud! Y allí comenzó la historia de una sabía catadora de buenos vinos jajajajajajajaj. Buenísima tu anécdota, a mi me pasó algo parecido en Bariloche y cada vez que tomo dos centímetros de alcohol. Te imaginé cruzando Mitre, casi con la misma altura que hoy y metiéndote como un arbolito al viento. Jajajajajajaa
ResponderBorrarJajajajaja, siiii, imagínate toda esa situación, a la distancia siempre me causa mucha gracia.
BorrarYa me vas a contar la anécdota de Bariloche, jajaja.
Muchas gracias Ro, un abrazo grande.
PATRICIA
Quise poner meciendote
ResponderBorrarJajajaja si, me di cuenta
BorrarLa primera experiencia con el alcohol es siempre memorable, tanto para bien como para mal. Me ha gustado mucho tu enfoque conciso que retrata unos momentos muy concretos en los que una experiencia que pudo ser divertida en algunos momentos, se torció para convertirse en vergüenza torera, como decimos por aquí.
ResponderBorrarQué buen aporte.
¡Salud!
Hola Marcos, muchas gracias por tus palabras, sin dudas esas primeras experiencias son inolvidables, aunque pasen los años ellas permanecen inalterables en los recuerdos.
BorrarUn abrazo.
PATRICIA F.
Me gustan muchos esas anécdotas que, vistas en la distancia, son muy inocentes, pero que en el fondo son la base de todos los buenos recuerdos. A veces siento que esos recuerdos se escapan entre los dedos y es una pena...
ResponderBorrarMuchas gracias Beauséant, si yo siento lo mismo y para que no se pierdan trato de escribir cada recuerdo o anécdota, como también frases que me decía mi abuela, un abrazo.
BorrarPATRICIA F.
Fue un debut a la luz del día y miderado. Otros no pueden decir lo mismo, ya que el desastre no tiene disimulo aunque lo amortigüe la noche. Un abrazo
ResponderBorrarHola Mónica si, sin dudas es tal cual lo has dicho, quizá por aquellas épocas éramos un poco más moderados, un abrazo y muchas gracias por tus palabras.
BorrarPATRICIA F.
La primera vez que cogí una borrachera fue a causa del aguardiente. El detalle era que estaba disfrazado de mujer por ser carnaval y si me vieras con mis tacones caminar de acera en acera hasta mi casa...
ResponderBorrarUn saludo
Jajajaja, me lo puedo imaginar, es una anécdota que sin dudas te servirá de tema de conversación en reuniones con amigos.
BorrarMuchas gracias por compartirla conmigo, saludos.
PATRICIA F.
ENtre la cantidad de trabajo que nos está esperando cuando cumplimos los 18, y lo poco entrenados que estamos para conservar la verticalidad cuando nos levantamos tras consumir el primer ( y el segundo y el tercero... )trago fuerte, para entendernos, sin duda, son momentos inolvidables.
ResponderBorrarABRAZOO, Patricia
Jajajajaja, muchas gracias , poder mantener una digna verticalidad en esas situaciones es fundamental, y si son momentos inolvidables.
BorrarUn abrazo.
PATRICIA F.