domingo, 21 de junio de 2026

Combatir la desesperanza por Rosana

 Atrapada por el misterio de la reja, me arrojo hacia los brazos de la inspiración para dar rienda suelta a algunas locuras que se me ocurren. Ahí va mi aporte para el reto juevero de la próxima semana.


Fotografía de Patricia

Combatir la desesperanza

Había sido un duro verano, de esos que dejan deshidratadas las siluetas que andan por la calle al medio día, que obligan a construir abanicos con lo que sea, que hacen odiar el ruido de las paletas de los ventiladores que están puestos en los hospitales. Los gobiernos colocan cualquier cosa en los hospitales para cumplir. Jamás piensan en los que los habitan, en lo que sufren: los dolientes y sus cuidadores. Nada de confort, sólo cumplimiento. Estaba a punto de nacer el otoño y entonces tuve un antojo, quería que mi otoño fuese colorido, quería que algo rompiese la rutina de ir, preparar las bandejas con las medicinas de los pacientes, los pañales para los abuelos internados, las bolsas de suero, cargar los termómetros, los aparatos de medir la presión, los del oxígeno en mis bolsillos, volverme loca con el timbre de los que están desesperados. Esa rutina me estaba matando y la tristeza de los internados y sus familias más todavía. 

Fue así que pasé por el vivero y traje una pequeña ampelopsis. Siempre me fascinaron las ampelopsis, me parecen un gran regalo de Dios. Me dan la sensación de que un fuerte abrazo tierno y lleno de calor trepa por la pared y va rodeando a quienes lo necesitan y la planté. La planté y no tardó en estirarse hasta alcanzar esa ventana, mi ventana, esa que cada día me mostraba el cielo del color del tiempo, esa por donde me mojaba la lluvia porque los vidrios están rotos y jamás los arreglan, esa que cuando no podía escapar del turno noche dejaba que se filtrara la luz de la luna llena o los puntos titilantes que la decoraban. 

Mi ampelopsis es mi refugio otoñal, cuando estoy a punto de estallar, cuando las rejas de esta dolorosa rutina me recuerda que elegí ser enfermera y no debo despotricar de lo que yo misma elegí, explota de rojos y me alcanza alguna de sus hojas casi bordó y la deja caer al piso de la enfermería, entonces sonrío, respiro y agradezco, porque yo soy libre de salir por la puerta aunque tenga que volver a entrar; ellos no, ellos no saldrán hasta tener el alta firmada,  así que me enderezo, respiro profundo y corro a atenderlos amorosamente, es para eso que elegí esto, para llevar amor donde cayó la desesperanza. 

Rosana

31 comentarios:

  1. Qué poquito necesitamos para recuperar la esperanza, ¿verdad? Somos criaturas conectadas a la naturaleza, por mucho que nos empeñemos en darle la espalda....

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  2. Que bom que plantaste e que ela com suas cores, consegue levar um pouco de alegria por lá! è um local que precisa o máximo de carinho ,amor e esperança mesmo. Que nunca seja perdida! Linda participação, Rosana e belo trabalho o teu! beijos, chica

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    1. Asi es, hay situaciones q necesitan muchísimo cariño y paciencia! Abrazo

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  3. Tan ciertas tus palabras, hay mucha desatención en los hospitales públicos por parte de las autoridades que "gobiernan" sin tener idea de lo que sucede más allá de sus narices, y como la simpleza de una planta, los colores de la naturaleza dan vida a un lugar triste, al alma del que sufre y cambia su ánimo.
    Un texto realmente hermoso te inspiró esta reja Ro, un abrazo.
    PATRICIA F.

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    1. Yo diría que no sólo en los públicos. Hay muchos centros de obras sociales y prepagas q también dan cuenta de la desatención. Lamentablemente, se mira primero lo económico y después la gente. Vos tenés muy cerquita un ejemolo: la 24 de septiembre, es privada...

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    2. Gracias por tus palabras sobre mi texto 😍

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  4. Un relato duro, aunque esperanzador.
    Hay trabajos que las rejas con mentales y otras físicas.
    En este caso ambas se unen y hay que ser fuertes para poder mantener el equilibrio y no caer en la desesperación.
    Un abrazo

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    1. Así tal cual, pero cada uno elige como pintar su universo y eso es maravilloso! Abrazo

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  5. Trabajar con personas es a veces muy duro, te llevas a casa cada uno de los suspiros, pero siempre es gratificante hacer bien el trabajo de corazón en estos casos... Gracias a todas las enfermeras, siempre. Bss ;)

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    1. Por lo menos, aquí en Argentina, el personal de salud trabaja en muy malas condiciones, tanto en lo privado como en lo estatal, así que sí, debemos ser agradecidos, siempre. Trabajar con las personas siempre tiene esas dos caras, pero es de una satisfacción enorme! Abrazo

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  6. Mi ampelopsis no llegó a los barrotes de mi ventana, pero bastaba una pastilla para formar parte de ella... luego lo olvidaría,pero por algunos segundos alcanzaba la libertad que en ella se respiraba.
    No sé si me darán de alta algún día. pero las enfermeras ne tratan bien acá adentro.

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    1. Me alegro mucho! Sería bueno que publicases en dónde estas y sus nombres, para que otros rwconozcan también su labor

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  7. Lo necesario para sonreír y tener un día precioso dentro de ese día a día que a veces parece que nos ahoga.
    Abrazo

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    1. Eso mismo. Yo hacía eso en las escuelas donde trabajaba: pintaba mi mundo y lo decoraba para que eso me salvara a veces, de tanta desidia.
      Un abrazo

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  8. Muy bonita la historia, y sobre todo el final tan tierno. El trabajo en los hospitales debe ser muy duro, y admiro a todas las personas que trabajan en ello de verdad, con el corazón, porque , desgraciadamente no todos son así.
    Un abrazo

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    1. Eso mismo. Todos deberíamos amar nuestros trabajos o decidir no hacerlo, para eso esta la posibilidad de elección no? Gracias por pasar. Abrazo

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  9. Muy buena historia!! Me encanta que tus rejas no sean físicas, sino una metafora de esa asfixiante rutina que oprime a veces a tu protagonista. Sin embargo, nos devuelves la imagen de Patricia y su reja rodeada de las flores del otoño, usándolo también en el relato. Me estaba preguntando en que momento veríamos esa imagen hasta que has descifrado tu metáfora.
    Me a gustado mucho. Un abrazo!

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    1. Qué bueno que te haya gustado. He pasado mucho tiempo como acompañante en los hospitales, clínicas; eso fue un post grado en mi vida, cambié mi visión de las cosas en 360°. Siempre agradezco esa posibilidad de cambio que me dio mi desrino. Gracias!

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  10. La esperanza de mas de uno. Seguro que sí.
    Salud.

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    1. Esa que jamás se debe perder! Muchas gracias por tu paso por aquí. Rosana

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  11. Hola Rosana,
    La ampelopsis es como un ancla que nos amarra a lo que deseamos, nuestras ilusiones, y no nos deja arrastrar por una realidad que muchas veces es apabullante. Un relato muy bonito.
    Un saludo

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  12. Gracias por enseñarme una planta nueva, no la conocía. Hiciste muy bien en plantarla, las plantas dan compañía

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  13. Un simple recurso para alegrar el corazón. Las plantas y los colores tienen ese poder de compensación. Linda historia. Un abrazo Rosana. Gracias por conducirnos

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  14. Un relato humano y emotivo que transmite con sensibilidad la dureza del trabajo de una enfermera y cómo un gesto tan sencillo como cuidar una planta puede convertirse en un refugio para seguir adelante. Me ha gustado el mensaje de esperanza y vocación, porque recuerda que, incluso en los momentos más difíciles, siempre hay espacio para llevar un poco de amor a quienes más lo necesitan.
    Un abrazo

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  15. Interessante sua historia como um relato real de vida, de quem se presta a cuidar e dedicar seu tempo e amor ao proximo. A preocupação elencada é uma prova da consciencia e empatia. Um belo relato Rosana e que bom ter, quem se preocupa comos hospitalizados, imoveis que não podem ver o nascer do dia ou o poente. Gente que se dedica ao cuidar, aqui homenageado nesta historia.
    Meu terno abraço e feliz fim de semana.

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  16. Gracias Toninho. Bellas palabras en un idioma que me encanta!

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