Este jueves 9 de julio, la convocatoria se encuentra a cargo de Campirela, el tema propuesto es: "Juegos de verano", se trata sobre aquellos veranos de antes: los de la calle, el pueblo, la bici, guerras de agua, etcétera. hay que escribir una historia inspirada en esos juegos de verano, puede ser real, inventado, mágico, nostálgico; como siempre sin superar las 350 palabras.
Esta imagen fue obtenida por IA, ya que no dispongo de fotografías de aquella época en bici.
Ruedan y ruedan... (Por Patricia F.)
R con r guitarra, r con r barril, ruedan...ruedan y
ruedan las ruedas del ferrocarril... (nos recitaba mi
nona un trabalenguas)
Y nosotros rodábamos y rodábamos las ruedas de
nuestras bicicletas en su inmenso patio, aquellas
tardes de verano custodiados por los gigantescos
eucaliptus que nos daban una sombra fresca para no
derretirnos en las calurosas tardes.
Tanto rodábamos que en nuestra imaginación
llegábamos hasta las lejanas selvas africanas,
salíamos despedidos con las bicis a esos mundos de
fantasía tan lejanos.
Donde la imaginación era protagonista, donde sólo los
libros y alguna serie de televisión te permitían
descubrir esos otros mundos, no existía Internet, solo
esos juegos con amigos, en patios de tierra y potreros;
entre risas y una vida muy sana.
Entre los árboles el rugir de leones, tigres y panteras se
hacían oír y nuestra imaginación tan activa los hacía
tan reales que nos daba miedo real, nos trepábamos a
los árboles y a veces no nos atrevíamos a bajar otras
en esas selvas encontrábamos tribus salvajes que nos
querían atrapar y debíamos defendernos para poder
escapar, las pequeñas piedras de colores que
encontrábamos se convertían en diamantes,
esmeraldas y rubíes, tesoros encontrados que los
ladrones nos querían robar.
Rodábamos y rodábamos por esos caminos de tierra,
nuestros vehículos, a veces autos otras naves
espaciales y otras motocicletas eran nuestras
bicicletas que en esas tardes tórridas de verano nos
permitían soñar, volar, jugar, dar rienda suelta a la
imaginación.
¿Acaso nunca pusieron un palito entre los rayos de las
ruedas para que al rodar el sonido simulara el motor
de una moto? O ¿nunca tuvieron los tobillos lastimados
de tanto golpearlos contra los pedales? No me van a
decir que nunca se pegaron una patinada grosa en la
tierra suelta ante una frenada y terminaron
desparramados en la tierra y muertos de risa con esos
amigos de entonces.
Muchas gracias, Patricia, por este bonito recuerdo y esos juegos de verano donde las bicicletas tendrían tanto que decir.
ResponderBorrarLas caídas y los moratones en las piernas, pero esa libertad que te hacía sentir cuando, sujetando el manillar, dábamos vueltas y vueltas a esos pedales.
Tiempos preciosos, donde aún se recuerdan con cariño.
Un besito y muy feliz semana.
Los niños de ahora no tienen tiempo para la imaginación. Tienen un teléfono que ya se lo da todo imaginado.
ResponderBorrarNo deja de ser una pena.
Un abrazo.