Hola a tod@s, voy a hacer mi aporte para esta convocatoria. No soy de relatos cómicos, pero este titular es muy gracioso en si mismo así que con mucho esfuerzo, logré quitarle dramatismo a mi relato, por esta vez.
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Hola
Viejito. ¿Estás cansado? ¿Qué te duele esta vez? Pero che, esta artrosis no te
deja nunca, aguantá, aguantá nomás, ya te traigo las pantuflas, el agua y el
diclofenac. Perdoná si voy despacio viste, pero hoy la Señora Rosa me hizo
limpiar detrás de todos los muebles del comedor, después quiso cambiarlos de
lugar por eso del fen, fen, fen yui o cómo se diga, se me parte la cintura,
pero yo ya te atiendo. Andá buscándome cambio para ir a la panadería que ya
vengo.
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Vieja,
vieja querida. ¿qué haría yo sin vos? Fiel como el perro más callejero y perdón
por el piropo tan chuzo, pero es que no encuentro mejor comparación. La calle
estuvo dura sabés, hice la changa, pero no me pagaron. Estos desgraciados me
dijeron que para pagarme tenía que venir el maestro mayor de obra y no venía, no venía, no venía y se me entró
a acalambrar la pierna esa ¿viste? La que me molesta desde que somos novios;
esa que no me deja pasar ningún psicofísico y por eso nunca pude laburar en un
lugar decente ¿viste?
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Hay
viejito mío, sí, sí, la derecha. ¿Cómo no voy a saber si es la que me pedís que
te pase el átomo desinflamante? Si, viejo y bueno, menos mal que yo consigo
cada vez más casas para laburar y hacer changuitas. Mirá Roberto, vos sabés que
lo más importante en la vida es que estemos juntos, lo demás, pan con cebolla y
yo soy feliz, vos tranqui, levantá la pierna y no te estreses porque el stress
incrementa los dolores. Si suena el
timbre atendé por favor, voy un segundo al baño, va a venir la mamá de la amiga
de Vane a buscar las tareas.
Y el timbre sonó y Roberto se hacía el desentendido y seguía con
tanta insistencia que no le quedó otra que levantarse y atender.
La palidez del rostro de la
mamá de Vane era tan notoria que Roberto intentaba sostenerla para que no
cayese al piso, pero la mujer comenzó a gritar de tal modo que el patrullero
que estaba en la esquina comenzó a acercarse.
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Chooooorro,
chooooooorro, chooooorro y vago porque como tenía que esperar se fue del banco,
pero me apuntó todo el tiempo!!!! Ladrón, Ladrón qué hace? ¿Acaso ahora va a
robarle a esta impecable familia? ¡Policía lléveselo!, ni lo piense dos veces,
él asaltó el banco en el que trabajo esta mañana y se fue porque tenía que
esperar que me dieran autorización para abrir la caja fuerte. No se llevó nada,
pero me apuntó y llévelo también por requetevago.
Dicen que la mentira tiene patas cortas…yo diría que también, hay gente
tan, pero tan inútil que cae en sus propias trampas.
Rosana
Espero les guste y sino, también me lo dicen.

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jaaaaaa, me sorprendiste totalmente con el final del relato, muy bueno Ro, no me imaginaba ese final.
ResponderBorrarUn abrazo grande.
PATRICIA F.