martes, 30 de julio de 2024

Regreso pasivo

 Cómo va queridísimos blogueros. Hace tanto tiempo que no publico nada que no sé si van a saber quién soy, pero les cuento que pasé de activa a pasiva en marzo de este año. Si, me jubilé como profesora de escuela media y como maestra y recién hoy, retomé el vicio de escribir.

Así que les comparto estos pensamientos en forma de extenso poema

Espero la inspiración no me abandone y pueda ahora, a modo rutinario, exhibir estos pensamientos y compartirlos con ustedes que sé que están disfrutando de un calor que a nosotros nos está faltando.

Los abrazo hasta la próxima

Rosana


"Los sonidos del silencio"


Ahora amo este silencio

No marca soledades

No es totalmente sordo

Es un silencio perfumado

Se huelen en el aire nuestras respiraciones

Se leen en las paredes  nuestras muchas historias

Las juveniles, las de los 20, cuando a los dos

nos funcionaban todos los motores y no pensábamos en aceitar nuestros engranajes

Las que transitaron  detrás de los mostradores:

Quesos, fiambres, dulces galletitas contenidas en latas, sueltas, golosas.

Las que sumamos a nuestras aventuras laborales, la presencia del fruto único

Las de los 30, corriendo para pagar, siempre pagar a tiempo o a destiempo mojado por las lágrimas

Las historias en las que cambié mi atuendo por el guardapolvo blanco. Esas, todavía estaban llenas de ruidos: un adolescente simulaba ser disc jockey en una de las habitaciones y nos íbamos amigando a los nuevos ritmos para mantenernos cerca

Las de los 40, yo crecía, abría las alas impregnadas de conocimiento, engordaba cada neurona de mi cerebro; él crecía, su adolescencia adelgazaba hasta extinguirse y un hombre bello asomaba mostrando de cada uno de nosotros, algún rasgo (o muchos); vos crecías y adolecías, sufrías y perdías movimientos y ganas de intercambiar opiniones; el dolor se apoderaba de tu vida y lo hiciste parte, lo incluiste en tus respiraciones cotidianas, pero seguiste…más silencioso seguiste demostrando que somos lo más importante.

 Ahora amo este silencio

Aunque ni vos  ni yo seamos los mismos

Nuestros envases cambiaron de color,

Nuestro interior va perdiendo vigencia y reclama mecánicos con premura

Este silencio que reina, que grita diariamente que somos otros, susurra a cada paso que hay una unión indisoluble, nada la corroe, nada la malogra

Ahora, amo este silencio.


Rosana

martes, 23 de julio de 2024

¿Quién tiene la culpa? (Por Patricia F.)

 

Este jueves la propuesta para el reto viene del blog El Vici Solitari, el tema es "Horror en el Ultramarinos", y estas son las indicaciones a tener en cuenta para escribir el relato:







                                                              (Imagen de internet)


¿Quién tiene la culpa? (Por Patricia F.)


En el pequeño negocio de ramos generales de Reinaldo, había un sector donde se servían comidas, que cada día doña Francisquita (una viuda bastante bonita) preparaba para algunos parroquianos y gente de paso. Su hija Paula, una rebelde adolescente, soñaba con tarde o temprano (más temprano que tarde) irse del pueblo a la gran ciudad y convertirse en actriz y cantante, pero mientras tanto ayudaba a su madre en el merendero sirviendo las mesas y a veces cantaba con su guitarra por algunas monedas que le daban los espectadores de turno. 

El viejo don Pancho, cazador y recolector de setas en el bosque cercano, acababa de llegar con varias perdices y una canasta repleta de setas, recogidas esa misma mañana, al amanecer es cuando están más frescas, antes de que el sol las marchite. 

  • - Parece que hubo suerte esta mañana don Pancho, pase a la cocina allí lo espera doña Francisquita. 

  • - Hola Reinaldo, llevo esto a la cocina y vengo por mi dinero y un vasito de aguardiente. 

 

Así sin más, entra en la cocina dejando su mercadería en la mesa: 

  • - Buenos días, Francisca, ¡tan bella como esta hermosa mañana de sol! 

  • - Ay don Pancho, deje de decir pavadas y muéstreme lo que trajo... mmmm, pocas perdices, apenas un guiso escaso con esto... 

  • -Lo siento, pero cada vez me cuesta más dar en el blanco, pero las setas, ¡mire, una canasta repleta! 

  • - Es que usted es un cabeza dura, necesita ver un médico de ojos para que le recete anteojos. 

  • - Qué va, no me gusta ir a la ciudad, de todas formas, me las arreglo bien. 

  • - Si usted lo dice, vaya hombre, vaya por su dinero, por lo menos la canasta está llena de estas aromáticas setas. 


Así doña Francisquita se enfrascó en su tarea de limpiar y cocinar las perdices y hacer un guiso con ellas y esos fragantes hongos de campo. 

Hoy no se esperaban muchos comensales y con unas papas fritas andarían bien. 

Mientras tanto en el salón, Paula cantaba acompañándose con su guitarra para matar el tiempo, mientras Reinaldo y don Pancho conversaban animadamente en el mostrador, entre tanto el viejo cazador gastaba su dinero en tragos de aguardiente un ciclista descansaba de su trayecto, esperando el almuerzo escuchando a la joven adolescente con sus canciones. 

Ya se comenzaba a sentir un aroma exquisito salir de la cocina y es que Francisquita estaba friendo las setas con abundante ajo y aceite de oliva, ese aroma abre el apetito de cualquiera, así que el ciclista pidió una tortilla de papas y setas, una cerveza. 

  • - ¡Qué buen aroma traen esos salteados hoy!, dijo Reinaldo 

  • - Tranquilo, que te he guardado una porción, le dijo Francisca guiñándole un ojo y un poco para mí, es que este don Pancho hoy ha conseguido unas setas muy buenas, Paula, ¿te sirvo un poco?

  • - Mamá, sabes que no me gustan los hongos. 

Al cabo de un rato, el ciclista foráneo, Reinaldo y doña Francisquita comenzaron a revolverse del dolor de estómago y Paula apresuradamente tomó la bicicleta estacionada en la puerta y salió en busca del doctor. 

Al salir a la ruta la distrajo un tumulto de personas que rodeaban a un hombre tirado en la banquina, era don Pancho que entre el exceso de aguardiente y su poca visión intentó cruzar la carretera en mal momento, siendo atropellado por un automovilista que escapó, la pobre Paula que tenía poca experiencia andando en bicicleta, al observar la escena desviando la mirada del camino perdió el equilibrio al pisar un desnivel del suelo y cayó golpeando su cabeza en una piedra y muriendo al instante. 

Cuando llego la policía al negocio de Reinaldo para avisar a doña Francisquita del desafortunado accidente de su hija la encuentran sin vida en la cocina, a un hombre desconocido en ropa de ciclista con ojos desorbitados muerto al lado de la mesa y a Reinaldo tirado detrás del mostrador también sin vida. 

Al otro día en el diario se contaba la tragedia, parece ser que don Pancho equivocó alguna seta en su recolección, y el salteado quedo mortal, literalmente hablando... ¡Ese viejo condenado y cabeza dura, por no querer usar anteojos! 

 

 


 

Dos imágenes de mi autoría, setas de los bosques de la Patagonia.

miércoles, 17 de julio de 2024

Voces. (Por Patricia F.)

 Este jueves la convocatoria viene de la mano de Cecy, en su blog DESHOJANDO RELATOS.

Se trata de permitirnos una licencia de compartir algo con aquel, aquella que nos hubiera gustado mirar más de cerca, charlar o simplemente tener cerca.

Debo confesar que me costó esta vez inspirarme, salió este tema. Al final acompaño con un video de Freddie Mercury, donde interpreta un tema que siempre me conmueve y el video.






Voces. (Por Patricia F.)

Preparé el mate, me senté frente a la computadora, pero mi mente en blanco no daba señales de inspiración. Puse música, esa que me motiva e inspira cuando nada puede hacerlo, allí estaban ellos, sus voces, sus bailes, escapando de la pantalla, sumergiéndose en un nebuloso espacio elevándose hasta ellos mismos y hacia mí. 

Los vi tan cercanos que si estiraba mis manos sin dudas podría tocarlos. ¿De qué estrella se han escapado para sorprenderme? 

Indudablemente estaban allí mostrándome sus vidas de entonces, de aquella loca y bella época de finales de los '70 y los '80, ¡no lo puedo creer! Parpadeo por si es una ilusión óptica, me pongo mis gotitas en los ojos y sí allí están en vivo y directo. 

Michael J. con sus bailes y canciones invitándome a acompañarlo en su danza y olvidarme de las letras que no surgen para mi cuento. 

Mientras escucho en otro rincón a Freddie vocalizando:  …” EEEEEOOOO” ... estirando su brazo en alto y su puño en ese gesto inmortal. 

George M., Whitney H. y tantos otros que brillan entre las estrellas, me sorprendieron al punto tal que me enloqueció de felicidad, las palabras comenzaron a salir y surgió mi historia, muchas cosas deseaba preguntarles, pero me di cuenta de que no era necesario, solo escuchando las letras de sus canciones podía entender sus angustias, desvelos, alegrías, que han sido humanos, seres que han reído y han llorado y que su magia no se apagará nunca. 

Esos artistas que me acompañaron desde aquellos años me decían que la vida vale la pena y luchar por ella a pesar de todo, simplemente sonreí a la pantalla, la nube se disipó y comencé a escribir al son de la música.






A mi querido viejo. (Por Patricia F.)

  Este jueves el desafío está a cargo de Tracy  donde nos propone escribir una carta, siendo que en algunos países se celebra el día del pad...