Cómo va queridísimos blogueros. Hace tanto tiempo que no publico nada que no sé si van a saber quién soy, pero les cuento que pasé de activa a pasiva en marzo de este año. Si, me jubilé como profesora de escuela media y como maestra y recién hoy, retomé el vicio de escribir.
Así que les comparto estos pensamientos en forma de extenso poema
Espero la inspiración no me abandone y pueda ahora, a modo rutinario, exhibir estos pensamientos y compartirlos con ustedes que sé que están disfrutando de un calor que a nosotros nos está faltando.
Los abrazo hasta la próxima
Rosana
"Los sonidos del silencio"
Ahora amo este silencio
No marca soledades
No es totalmente sordo
Es un silencio perfumado
Se huelen en el aire nuestras respiraciones
Se leen en las paredes
nuestras muchas historias
Las juveniles, las de los 20, cuando a los dos
nos funcionaban todos los motores y no pensábamos en aceitar
nuestros engranajes
Las que transitaron detrás de los mostradores:
Quesos, fiambres, dulces galletitas contenidas en latas,
sueltas, golosas.
Las que sumamos a nuestras aventuras laborales, la presencia
del fruto único
Las de los 30, corriendo para pagar, siempre pagar a tiempo
o a destiempo mojado por las lágrimas
Las historias en las que cambié mi atuendo por el
guardapolvo blanco. Esas, todavía estaban llenas de ruidos: un adolescente
simulaba ser disc jockey en una de las habitaciones y nos íbamos amigando a los
nuevos ritmos para mantenernos cerca
Las de los 40, yo crecía, abría las alas impregnadas de conocimiento, engordaba
cada neurona de mi cerebro; él crecía, su adolescencia adelgazaba hasta extinguirse
y un hombre bello asomaba mostrando de cada uno de nosotros, algún rasgo (o
muchos); vos crecías y adolecías, sufrías y perdías movimientos y ganas de intercambiar
opiniones; el dolor se apoderaba de tu vida y lo hiciste parte, lo incluiste en
tus respiraciones cotidianas, pero seguiste…más silencioso seguiste demostrando
que somos lo más importante.
Aunque ni vos ni yo
seamos los mismos
Nuestros envases cambiaron de color,
Nuestro interior va perdiendo vigencia y reclama mecánicos
con premura
Este silencio que reina, que grita diariamente que somos
otros, susurra a cada paso que hay una unión indisoluble, nada la corroe, nada
la malogra
Ahora, amo este silencio.
Rosana