Este jueves el reto es propuesto por Marcos, el tema es: "Sorpresa en el correo", donde se recibe una carta diciendo: "le comunicamos su próximo fallecimiento. Tendrá lugar el día tal de tal".
¿Qué haría él/la protagonista de un relato de no más de 350 palabras ante esa situación?
Sugerencias:
Investigar quién puede estar detrás en función del remite, que dejo a vuestra elección.
—El que a mi se me ocurre es «Academia de las malas artes», calle del Agüero 34, Ciudad LET, barrio AL. La carta la firma un/una tal Morta Delo/a. Pero esto es intencionado, para que parezca una broma. El desenlace podría ser otra cosa y, repito, el remitente lo ponéis vosotros, el que deseéis.
—O puede ser que el remitente sea un nuevo departamento de Sanidad del Estado que desde distintos medios de comunicación están informando que va a ocuparse de nuevas competencias en SALUD CIUDADANA.
Esta vez acompaño mi relato con una canción justamente dedicada a ella, la muerte, creo que acompaña a mi relato, espero les guste.
La carta inesperada. (Por Patricia F.)
El sol salió temprano esa mañana, parecía más temprano que otras veces pensaba Ali, mientras sostenía en sus manos la fatídica carta...
Olor a incienso mezclado con azufre emanaba del papel de aquel sobre, el mismo olor que invadió la habitación cuando lo encontró aquel día sobre su escritorio; un olor repulsivo y atrayente a la vez.
Un mes había pasado desde entonces y el anuncio no paraba de carcomerle el cerebro: “Le comunicamos su próximo fallecimiento, tendrá lugar el 20 de abril del corriente año” ...
No sabía si era broma, tal vez era cierto o tal vez una vulgar mentira, pero ante la incertidumbre arregló sus papeles, no dejó nada en el tintero por solucionar y de alguna manera para no alertar a nadie, tuvo reuniones, salidas y charlas con familiares y amigos, quería dejar un buen mensaje de despedida, aunque nadie se percatara de ello.
Miró el sobre, lo volvió a colocar en el mismo sitio donde lo halló en su escritorio, se sirvió un whisky y se sentó al lado de la chimenea encendida en su sillón preferido, mientras observaba caer las hojas vestidas de otoño en cientos de tonos dorados, amarillos, ocres y rojos.
Decidió esperar a la parca allí sentado, después de pensar en el suicidio, pero la muerte para escapar de la muerte es un sin sentido, aunque el miedo lo es todo, pensó.
Echó otro leño al fuego, bebió otro sorbo de su vaso, la mirada perdida en el paisaje a la vez que murmuraba - “aquí te estoy esperando”, mientras caía en un sueño profundo.