miércoles, 6 de octubre de 2021

Cuando los otros ven lo que no podés ver (por Rosana)

Hace un tiempo, un docente colega, ya jubilado, me cuenta que le gustó mucho algo que escribí en Facebook, algo que escribí al pasar, un día que me levanté así ¿entienden?-. Yo escribí porque si, pero él no leyó porque si, sino que le prestó tanta atención, que después, manifestó su agrado plasmando en el papel el sentimiento que esto le había despertado. Es así como dibujó con acuarelas esa imagen tan bonita. Tengo el agrado de tenerla autografiada. No sólo representó lo que yo había escrito, sino que copió el texto porque quiso guardarlo.  Mil gracias Jorge Fresia por tu arte, por el cariño que le dedicaste a mis palabras, por rescatarlas y por hacerme ver, que no siempre somos como nos vemos, hay otros ojos que nos valoran más que nosotros mismos.

 

La brisa fría de esta mañana

me hizo plantearme un desafío

Quise atesorar el sol del verano

seguí desnudando mis pies helados

Mil gracias Jorge Fresia
no le puse abrigo a mi cuerpo inquieto

ni me acurruqué, ni hice silencio

Tomé como siempre con una sonrisa

las cosas que adoro, libro, sol y tiza

salí con la cara pintada de enero

y aunque en un momento sentí algo de frío

le dije al otoño, no vengas, no llegues, 

no quites los verdes, no seques la savia

no guardes las flores

no calles de golpe el trinar de los pájaros

no traigas el viento, dormite en silencio

dejame seguir jugando al verano

mirar las estrellas sentada en la plaza

vestirme ligera

mojarme en el agua.

Y el otoño quiso cumplir mi pedido, pero

en una esquina suplicó clemencia;

necesito urgente refrescar los rostros

guardar las semillas, dormir a los  troncos,  darles energía

perdida por cálidos rayos de luz encendida.

Me detuve y  dije:  la vida es hermosa de todas maneras

verano, otoño, dulce primavera

sigamos cantando aunque haga frío, sonriendo siempre y brindando abrigo en 

las noches,  aunque no caliente el sol otoñal

entreguemos siempre cálidas sonrisas

hagamos mil rondas de otoño junto a nuestra gente.

martes, 5 de octubre de 2021

Los Nomeolvides de mi madre (Por Patricia F.)

Los Nomeolvides de mi madre (Por Patricia F.) 

 

 

 

En su inmenso jardín como pequeñas gotitas de cielo, cubriendo espacios con sus tonos celestes, había sendos “no me olvides o Nomeolvides”, cualquiera de las dos maneras está bien dicho, que mi mamá cuidaba con esmero, como a cada planta que sus manos plantaran. 

Recuerdo, siendo niña, tenía un saquito blanco que en su cuello tenía bordadas pequeñas flores en rosa y celeste, en cuyo centro se destacaba una perlita al tono, mi madre lo engalanaba aún más colocando una pequeña ramita con florcitas de Nomeolvides, que solas se sujetaban a la altura de mi corazón. 

Cómo no recordar ese gesto amoroso, me encantaba llevar esas pequeñas flores en mi pecho. 

Adoro los “no me olvides”, tan delicadas, no tan fáciles de ver ahora en los jardines, flores de “antes” les dicen, al igual que a tantas otras como las glicinas, amapolas, dalias, que se ven muy poco en los jardines actuales. 

Dicen por ahí que las Nomeolvides son flores que representan el amor y la sinceridad, la lealtad y el recuerdo, seguramente algo de eso es verdad, porque cuando uno las ve despiertan varios de esos sentimientos juntos. 

Tanto me gustan, que el otro día una amiga me trajo una plantita de regalo, tal fue mi sorpresa y alegría que surgió este relato y el recuerdo que inmediatamente acudió a mi memoria. 

No hallaba razones. (Por Patricia F.)

  Esta semana el reto del jueves 30 de julio se encuentra a cargo de Neogéminis , se trata de elegir entre un popurrí de expresiones una o v...