lunes, 4 de mayo de 2026

La estupidez humana atrapada en la IA. (Por Patricia F.)

 

Hola a todos, después de un par de semanas de vacaciones he vuelto a participar de los retos.

Esta semana el reto está a cargo de LUFERURA, el tema es: "Inteligencia Artificial versus estupidez natural", un tema que a mí me preocupa pues creo que sin dudas el ser humano está dejando de pensar por sí mismo para que la IA le resuelva sus problemas, así que mi historia es un poco irónica con respecto al tema, espero haber logrado el objetivo.

Y por allí encontré una canción dedicada a la IA.






La estupidez humana atrapada en la IA. (Por Patricia F.)


Como cada noche en los últimos meses, Juan se sacó su cerebro y lo colocó delicadamente sobre la mesita de luz, cerca de su celular.

Se durmió despreocupadamente, ahora confiaba en esa inteligencia "superior" que le solucionaba todos sus problemas y sacaba de dudas.  Roncaba a pata ancha con un rictus de sonrisa boba, mientras un hilillo de baba se deslizaba de su boca.

Absolutamente confiado de que al despertar tendría su día resuelto nunca había dormido tan tranquilo, todo lo resolvía Aliena, si hasta nombre le puso a esta bella Inteligencia.

Mientras tanto, en su mesita de noche, su cerebro era seducido por Aliena, a la vez que su celular oficiaba de testigo y controlando al bello durmiente de Juan.

Cuando sonó su despertador, Juan abrió los ojos, se colocó su cerebro y recibió su planificación diaria, armada por la seductora voz de la Aliena Inteligencia.

Preparó apresuradamente el batido proteico sugerido por IA para un mejor desarrollo de sus facultades mentales, musculares y motoras, mezclado con polvos rosados, verdes y amarillos que según Aliena son los perfectos suplementos para lograr los objetivos, se lo engulló sin respirar desde el mismo vaso de la licuadora, medio litro aproximadamente y así sin más sacó a su perro al paseo matutino.

El can apresurado por salir a la calle no le dio tiempo de nada y en medio de la plaza sintió una verdadera revolución estomacal y mientras el perro defecaba Juan sentía una verdadera necesidad de expulsar el batido a la vez que Aliena le enviaba un mensaje a través del teléfono recordándole que era la hora de salir para el trabajo.

Juan casi sin respirar llegó a su edificio, se sentía fatal mientras esperaba el ascensor, si de algo estaba seguro es que no volvería a tomar ese puto batido, mientras solo deseaba quitarse el cerebro y tirarse a dormir.




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