viernes, 11 de agosto de 2023

El piano y la rosa.(Por Patricia F.)


Siempre fue muy romántica sobre todo en mi adolescencia y juventud, el otro día recordé mientras miraba mi piano, un dibujo que había hecho en mi adolescencia y que lamentablemente perdí, lo guardo en mi memoria.

En recuerdo de él surgió este poema y en todas las canciones románticas y sueños de entonces





                                                          Esta imagen es de internet.


 El piano y la rosa. (Por Patricia F.) 

 

La oscura rosa, 

pétalos de terciopelo, 

se ha quedado dormida 

sobre el teclado. 

Allí quedó olvidada 

por unas delicadas manos. 

No suenan notas, 

sus pétalos descansan 

Languideciendo, con el paso 

de las imparables horas. 

La rosa se durmió  

en el piano. 

Bella pareja romántica 

el negro y el blanco, 

el rojo y el verde, 

todos se amalgaman. 

Lentamente ella irá marchitándose, 

el inexorable paso del tiempo 

No puede detenerse. 

La rosa se durmió en el piano,  

inundada de melancolía. 

Se perderá su perfume, 

se evaporará su aroma 

pero la esencia de lo que fue, 

permanecerá incólume.












Ambas imágenes son de mi autoría, tomadas en mi casa, el piano familiar, la rosa marchita un recuerdo.

lunes, 24 de julio de 2023

Concierto de tosedores. (Por Patricia F.)

Este texto surgió hace un par de noches estando en el Teatro Colón de la ciudad de Buenos Aires, viendo un maravilloso concierto, donde tocó la excelente pianista Marta Argerich.

Suelo ir al teatro a ver óperas, me gustan mucho, algunos conciertos y ballet, siempre hay muchas toses, pero el pasado sábado fue tremendo, así que en el intervalo saqué una lapicera un pequeño anotador, que siempre llevo en la cartera, y surgieron las primeras palabras.



(Cúpula del Teatro Colón con su magnífica araña de 1300 kg y 552 lámparas, y el techo con pinturas de Raúl Soldi)

 


Concierto de tosedores. (Por Patricia F.) 

 

Mi amigo Amando dice...  

…....................................... 












El teatro se ha llenado de espectadores, las luces se apagan y sólo el escenario queda iluminado, los músicos ya están ubicados en sus puestos, con sus partituras e instrumentos listos esperando la entrada del director. 

Suenan los aplausos para recibirlo, éste tras una breve reverencia para gradecer al público, se sube al podio alza las manos, mira a los músicos, da la orden y empieza el primer movimiento, suave pianísimo. 

El primer violín es un canto de ángeles interrumpido por una estridente tos en el centro de la platea, a la que responde otra tos acatarrada en uno de los palcos izquierdos y en el derecho alguien retruca, para dar paso a los copiosos estornudos, cuanto más suave suena la orquesta más fuerte las toses... 

Conciertos, óperas, ballets son acompañados siempre por este tipo de “expresiones cacofónicas” desagradables, no es que la gente no deba estornudar si justo en medio del concierto le vienen ganas, pero podrían intentar de alguna forma minimizar el ruido, no sé tal vez taparse la boca, aguantar el estornudo, en fin... es lo que yo hago pues no me gusta molestar, peeeeroooo, ahí aparece la teoría de mi amigo, resultante tras largas charlas con una copa de un buen vino o varios cafés trasnochados a la salida del teatro. 

Armando sostiene la siguiente teoría: que son gentes necesitadas de fama, que necesitan decir “aquí estoy yo” y la única forma de hacerse notar es “tosiendo de manera ruidosa, muy ruidosa”. 

“No seré cantante, no seré músico ni bailarín, no estoy sobre el escenario, ¡¡¡pero aquí estoy yo”!!! 

Realmente después de analizarlo, creo que mi amigo tiene razón, estoy saliendo del teatro sabiendo que una vez más se confirma lo que mi amigo Armando dice........... 





(Las fotografías son de mi autoría, esa misma noche de concierto día 22 de julio de 2023)

miércoles, 12 de julio de 2023

La vida fue una excusa. (Por Patricia F.)





Propuesta juevera.

Esta vez me sumo a la propuesta de Neogéminis, "excusas", espero les guste mi historia, me gusto el tema, todos alguna vez en la vida hemos puesto excusas ante diferentes circunstanci











La vida fue una excusa. (Por Patricia F.)

 

A pasos lentos con su bastón como única compañía, don Luis llegó a la plaza donde acostumbraba a ir cada día soleado, se sentó en el mismo banco para que el sol le calentara su dolorida espalda. 

Mientras observaba a los abuelos jugar con sus nietos, algunos paseando a sus perros y parejas de enamorados haciéndose arrumacos. No podía evitar el pensar en su vida que pasó, ¡tan rápidamente! Y en la pila de excusas que fue acumulando en todo ese tiempo como papeles se acumulaban en altas pilas sobre su escritorio cuando era empleado en sus años mozos.

Siempre se excusó y nunca tuvo en claro la razón, si fue por timidez o falta de interés, cerrando los ojos pensó en aquella joven que conocía desde el colegio, cuando sus amigos lo incitaban a salir al baile y hablarle, él siempre argumentaba que estaba ocupado, que debía ayudar a su padre en el negocio, que tenía que estudiar para un examen, que... ¡¡¡Qué tonto había sido!!! Realmente le gustaba esa muchacha, pero tenía miedo al rechazo, vergüenza y siempre inventó algo para no verla a solas. 

A lo largo de la vida lo persiguió ese recuerdo y luego en la oficina cuando algunos de sus compañeros iban a un bar y lo invitaban, él siempre argumentaba otro compromiso, así es que se fue quedando solo, ni una mascota quiso tener porque según Luis, son sucios, hacen ruido, son caros de mantener y quién la cuidaría si él decide tomarse unos días de vacaciones o se va al viaje final y definitivo. 

Siempre pensó en viajar un poco, pero casi nunca lo hizo, pues pensaba que no estaba bien dejar solos a sus padres y cuando sus padres partieron, pensó que ir solo sería muy aburrido, todos sus amigos estaban casados, todos con sus vidas armadas y él seguía buscando excusas para no hacer. 

La vida se le fue pasando tras los pretextos hasta el punto de que sin dudas no le quedaba mucha vida por recorrer, cuando decidió por una vez seguir adelante con una idea, se levantó y volvió sobre sus pasos, hasta llegar a esa calle donde vive ese perro viejo abandonado a su suerte, sacó del bolsillo un trozo de pan y se lo ofreció como cada día y como cada día el perro lo siguió hasta su casa, pero esta vez no le cerró la puerta en las narices, esta vez lo dejó entrar, pues no había excusas para que dos viejos como ellos terminaran sus días solos, por primera vez en muchos años Luis se sintió feliz. 

 




El sentido de la amistad. (Por Patricia F.)

  Esta semana la propuesta de los jueves está a cargo de LUFERURA , el tema es: "Primer contacto", el protagonista del relato debe...