jueves, 23 de noviembre de 2023

El viaje más difícil. (Por Patricia F.)

 





Esta vez la propuesta de los relatos de los jueves viene de la mano del blog de Mag, La Trastienda del Pecado. Esta bella imagen acompaña junto con una serie de frases de diferentes autores, hay que elegir una y escribir un texto que no sobrepase las 350 palabras.

Yo elegí la de un libro que leí hace muchos años, en el verano del 2001 cuando mi país enfrentaba una tremenda crisis económica, donde los bancos se quedaron con nuestros ahorros, sabía que sería un verano duro con los niños en casa, sin vacaciones, así que pedí como regalo de cumpleaños, ( es el 2 de enero), libros la colección del Señor de los Anillos, cuyo primer tomo es El Hobbit, mientras mis niños jugaban en el jardín, yo debajo de mi árbol leía, por eso no dudé al ver la frase que me inspiró este texto.





" No todos los que viajan están perdidos (El Hobbit, J.R.R. Tolkien) "

 

El viaje más difícil. (Por Patricia F.) 


Sali caminando lentamente hacia un mundo desconocido, un viaje que me debía; que quería y necesitaba hacer. 

Tuve miedo de perderme, de caer en sentimientos oscuros de culpa, de no encontrar lo que buscaba y que todo eso no me permitiera volver a soñar... 

Ese viaje fue largo, por caminos sinuosos, muchas veces al borde de precipicios donde varias veces estuve a punto de caer. 

Ciertos aromas, colores, algunas palabras, esa simple flor silvestre y una puesta de sol son capaces de arrancarme algunas lágrimas... Lagrimas disfrazadas de emoción, de sonrisas y recuerdos, cargadas de adiós o de un “hasta pronto”. 

Voy por senderos entre sauces y lirios amarillos de primavera, voy remando por el río de los recuerdos y los sueños, mientras esa niña de antaño me saluda desde la orilla, con una inmensa sonrisa y los ojos soñadores. 

De repente la luna llena me encontró observando desde la ventana hacia las sombras conocidas, la incógnita de no saber qué me espera en el futuro. 

Paredes claras tapizadas de posters, discos, dibujos y poemas apilados en mi escritorio, rostros conocidos que me sonríen mientras yo voy sintiendo ausencias. 

Miro mis manos y semejan las manos de mi madre, me escucho repitiendo algunas de sus frases y algunas de las de mi abuela. 

He emprendido el viaje más difícil, el de ir a mi interior para entender a esta mujer de sesenta años que soy, que se planta firme ante la vida, sin dejar de extrañar a la niña que se esconde en algún rincón. Sé que no estoy perdida, nunca lo estuve, aunque a veces lo creyera. El viaje más desconcertante, donde los sentimientos se juntan para darme el sacudón necesario para seguir. 

 

jueves, 16 de noviembre de 2023

Secreto. (Por Patricia F.)

 





Esta semana el blog de Neogeminis nos propone escribir una historia eligiendo una imagen de las propuestas por ella,  tan bonitas todas las imágenes que dos me gustaron mucho así que elegí ambas para mi relato, son las que muestro a continuación.














Secreto. (Por Patricia F.) 


Había una vez...si ya sé que todos los cuentos comienzan así, pero esto que voy a relatarles es verdad, porque una noche de luna llena mientras la observaba, lo vi pasar raudamente, para lograr cumplir con su tarea antes del amanecer. 

Como les decía, había una vez un duende protector de libros que en las noches en que la reina nocturna llega a su máxima expresión y con su luz ilumina toda la Tierra, Leprechaun Librey sale con su caballo alado a rescatar libros que están en peligro, los envuelve en su lienzo mágico y cuando la luna desaparece en el horizonte, él regresa a su casa del bosque, donde los limpia, acondiciona y guarda en su inmensa biblioteca. 

Muchos lo han buscado, incluso grandes literatos, pues cuentan que él conserva hasta incunables que desde hace siglos no ven los comunes mortales. 

Por décadas han recorrido el bosque mágico, pero sólo han encontrado una casa derruida, aparentemente abandonada, sin rastros de libros. 

Aunque la leyenda dice que él aparece detrás de las descascaradas paredes y sólo muestra su tesoro a quienes realmente merecen verlo. 

Para quienes no creen en la leyenda, la desprecian o se ríen, si van a su morada, a sus ojos sólo se muestra pobreza, abandono...Pero para el ojo avizor del que cree, la magia allí oculta se revela. 

Yo que lo vi pasar en la última noche de luna llena, saldré en su busca. 

domingo, 5 de noviembre de 2023

ex 903 - 604

 Hace muchos años, casi veinte, mientras cursaba el profesorado de Castellano, Literatura e Historia, tuve que leer "Artículos de Costumbres", del español Mariano José de Larra. El autor, con un envidiable toque ácido e irónico, cuenta en el volumen, los mil y un problemas que provocaba la burocracia de su país, por aquel entonces.

En este país, el mío, mi querida Argentina que hoy se rifa en cientos de trozos hecha toda un manojo de harapos, la burocracia asciende a pasos agigantados, ganando posiciones increíbles en la cima de toda la pirámide que tiene el poder por estos lares. La burocracia en esta República, no tiene tiempos ni límites, crece y crece como crece el cáncer maligno en los cuerpos enfermos, provocando metástasis.


EX 903 - 604


¿ Su nombre?

Ex – 903

¿Su apellido?

704 GBCBA

El empleado del ministerio aún debe mirarme a los ojos, caminé a tientas hacia el ascensor, me persigné, pensé “Me pongo en tus manos, Señor” y cuando entré al receptáculo busqué entre tantos números el  0 que indicaría la planta baja.

El día anterior, había acompañado a los alumnos de 7mo grado a un partido de vóley junto a la profesora de Educación Física. Tuvimos que tomar el 25, caminar unas cuantas cuadras. No sé realmente quién le dijo a los políticos de turno que el metrobus es lo mejor para los transeúntes. Las paradas se descolocaron, las vías para llegar a destino se hacen eternas, más cuando van intentando que doce adolescentes caminen mirando por dónde van y dejen de hablar y pensar en cualquier cosa.

Llevo veintidós años de servicio, al servicio, valga la redundancia, de la educación.

Si hoy me volvieran a preguntar por qué lo elegí, diría nuevamente y con total convicción: porque es la escuela la que puede modificar el pensamiento y convertir a las personas en seres de bien y productivos para su propia Patria. Volvería a repetirlo porque debería ser así, pero en realidad, en nuestra realidad cotidiana, es una gran mentira.

Me encontraba en una cruel maraña de verbos pretéritos, intentando explicarle a la alumna que en dos o tres días más iría a competir por el premio Beca, qué es el sujeto y el predicado; darle esa explicación que a mí misma me costó darme, cuando analizaba en el aire, colgada en el subte cuanto pensamiento me viniese, mientras iba al profesorado: “La señora de remera verde”, sujeto, “mira distraída el techo del subte”, predicado. Distraída sería predicativo subjetivo no obligatorio…y así, todos los lunes, día en que me tocaban las clases de sintaxis.

Hay varios pretéritos Mari

¿Y eso seño?

La niña es víctima de nuestro sistema educativo, desconoce todo. Aprendió a leer y a escribir, contenidos que hoy se hacen necesarios para justificar que los estudiantes van a la escuela, pero de complejizarlos, ni hablemos. Los chicos pasan por las baldosas de la escuela, las pisan, las corren, les patean pelotitas de papel encintadas con cinta adhesiva y además, comen. Esto último es un clásico, que no falte la comida en todos lados: en la carpeta, en la cartuchera, en los libros, en las mochilas. Las aulas parecen las jaulas de un zoológico de gente, un aspecto siniestro que refleja la realidad social en la que vivimos.

Imaginen ustedes lo que podía ser para Mari, procesar todos los tipos de pretéritos del tiempo indicativo, en una sola hora de una sola mañana. La criatura había sido elegida de entre sus compañeros, por venir habitualmente y tener la cara más parecida a un ser cumplidor y estudioso.

En el momento exacto en que Mari intentaba discernir entre el pretérito perfecto e imperfecto del verbo ser, cae en la casilla de mail de mi celular, uno de esos comunicados que no le deseás ni al peor de tus enemigos. Mentira, bah. A mis enemigos les he deseado cosas aún peores, pero esa parte no es la que necesitamos explicar ahora.

Con un ojo en el pretérito y otro en “cese de oficio”, la mano tambaleando buscando los números que coincidiesen con la clave de mi dispositivo, desplegué la cuchilla que segundos después, se incrustó en mi estómago de un solo movimiento.

¿Estaaaaaaá bieeeen seeeeño?

La voz de Mari llegaba como fantasmal, dejé de mirarla a la cara. “Cese de oficio de todos sus cargos” era lo único que yo podía leer.

Odio esos momentos en que pierdo el control y no puedo acaparar todo lo que sucede a mi alrededor como suelo hacer habitualmente. Soy conocida por saberlo casi todo, pero hay un punto de debilidad en mí que hace que mi radar pierda sus propiedades: el miedo y las malas noticias.

No logro dominarlo, me cuesta hacer como que nada está pasando, a pesar que desde lejos lleguen voces que entonen todas juntas “ya vas a encontrarle la solución”

¿A qué? ¿Qué debería de solucionar una persona que solamente conoce los pretéritos y los presentes del verbo trabajar en todos sus modos? ¿Qué solución tenemos que encontrar los que cada mes, somos irrumpidos en nuestros recibos de sueldo y sin que obre permiso alguno, presenciamos el escandaloso descuento jubilatorio que mucho tiempo después, debe de ser perfectamente certificado y justificado por un centenar de ñoquis de turno que no saben ni quiénes somos, ni cómo trabajamos, ni cuáles son nuestros sentimientos ni nuestros problemas en el preciso instante que deciden informar que ya no podemos más concurrir a trabajar.

Si tuviera que definir la impotencia, mostraría la película del día jueves por la mañana. Llegando al colegio, las mismas calles que a diario transito me resultaban totalmente extrañas. “Cese de oficio” se había esculpido en mis retinas, del mismo modo que los rayos del sol cuando se los mira por un instante prolongado.

Subí al auto dispuesta a dirigirme hacia la otra escuela y ahí fue cuando el folio que me cubre hizo un sonido extraño, se me había metido en el pliegue del asiento y no me permitía manejar. El extremo superior derecho de mi cuerpo se plegaba y varias arrugas y grietas comenzaron a verse con claridad. Pisé el embrague y el botón de arranque y confié que mi mejor amiga siguiera de memoria el camino hasta Dock Sud, porque yo estaba ocupada en alisarme y meterme nuevamente en el folio. Si me presentaba así, las cosas serían peores de los que ustedes creen. Todo expediente debe ser perfecto, prolijo, sin comas ni puntos de más.

El día terminó, no puedo decir que como todos los días, pero pasó y llegó la mañana y me presenté estoica en la mesa de entrada.

¿Su nombre?

Ex -903

¿Su apellido?

704 GBCBA

El sello se adhirió a mi frente,  que me quedaría como comprobante de que me había recibido con total cordialidad.

Mi original sigue dando vueltas entre los escritorios, ya estoy mareada. Siento náuseas y ganas de vomitar seguido. Al lado mío se encuentra el de ese que hace que trabaja en la escuela. Viene sí, pero a caminar por las baldosas junto a los chicos, pero por suerte y gracias a los derechos de todos, aquí, los dos somos iguales. 

jueves, 2 de noviembre de 2023

Ensalada de epitafios y obituarios. (Por Patricia F.)



El Tintero de Oro en este mes de noviembre propone un nuevo desafío, escribir un micro relato donde no haya un narrador, nada fácil el tema.

Aquí dejo mi propuesta, una ensalada de palabras mezclando los epitafios varios en un solo día.






Ensalada de epitafios y obituarios (Por Patricia F.) 



- (Rezaban en los periódicos entre lápidas y epitafios)

 

Ultima carrera de su vida, se quedó sin combustible a la vuelta de una esquina. 

Don Chicho, verdulero del barrio, colorado como un tomate, fresco como una lechuga, nariz de batata, ojos como dos verdes uvas y a quién todo le importaba un pepino, se fue... 

Se fue a pique en su última travesía de pesca, no le gustaban las despedidas y aunque el tiempo haya sido breve, la visita a este mundo lo ha dejado feliz: música alcohol, mujeres y otras hierbas no le han faltado, por eso se fue fumando, diciendo: “hasta la vista muchachos” ... 

Porque quizá se va o tal vez se quede, porque quizá lo lloren o tal vez no, si lo recuerdan o no por lo que fue o dejo de ser, por haber sido infiel o simplemente deseado serlo, es que por fin se marchó a otra tierra literalmente hablando y dejen de estar llorando que, tratándose de epitafios, bien valen las palabras sentidas, recordadas y no tan mezcladas que no se sabe de quién están hablando. 

Quedaron por colocar en esa mezcla de tumbas, ya que los muertos fueron cuatro: el verdulero, un pescador, el rockero y un indeciso también, pues nadie sabía en cuál descansaba cada quién... 

No hallaba razones. (Por Patricia F.)

  Esta semana el reto del jueves 30 de julio se encuentra a cargo de Neogéminis , se trata de elegir entre un popurrí de expresiones una o v...