martes, 29 de septiembre de 2026

Breves, mínimas historias. (Por Patricia F.)

Hola a todos, retomando mi participación en los retos de los jueves, esta vez Neogéminis nos desafía a escribir historias con: "títulos extravagantes", los títulos sugeridos aquí debajo:


TÍTULOS EXTRAVAGANTES SUGERIDOS:

El sutil destino de las cosas que olvidamos

Manual para disecar una ilusión en tres actos

Confesiones de un espejo que se cansó de ver

Sinfonía de luna de los gatos negros

Crónicas de un café frío y postergado

La apatía de los relojes descompuestos

Inesperados secretos de los días grises




Yo elegía tres de ellos y relaté breves historias

1- El sutil destino de las cosas que olvidamos

2- La apatía de los relojes descompuestos.

3- Confesiones de un espejo que se cansó de ver.




Estas dos fotografías son mías sacadas especialmente para la propuesta. 

Breves, mínimas historias (Por Patricia F.)


Entre hilos y bastidores.

En realidad, no son cosas olvidadas, son cosas guardadas y tan bien guardadas que, aunque me devane el cerebro pensando no puedo recordar donde las puse.

Por años no los usé y estuvieron en el fondo de un cajón ¿desterrados? No diría tanto, es que por mucho tiempo no tuve ganas ni tiempo de bordar, así que ellos junto a los hilos allí permanecieron en el ostracismo.

Solo recuerdo que un día ordenando esos cajones los saqué y “guardé” en otro lado, para cuando retomara este arte del bordado; el problema radica en que me olvidé en dónde los puse y por más que pienso y busco, busco y pienso, no recuerdo.

Ya recurrí a varios Santos con promesas por cumplir, a los nudos apretados y vueltos a desatar, pero los mal agradecidos se niegan a aparecer, con tal que mis dedos cansados de tantos pinchazos reclaman a los dichosos "bastidores” que estoy segura de algún rincón me espían y se niegan a salir. Uf...


Tic Tac.

Algunos con su tic tac, otros solo tic tic hasta el cucú que cantaba las horas, las medias y los cuartos de hora con su cajita musical, todos se quedaron mudos.

Acaso los atacó una epidemia y entraron en un estado de sueño tal como Blancanieves esperando ¿un príncipe? No, seguro ellos esperan a que un relojero entendido cambie pila, arregle las cuerdas y al cucú no sé qué... 

¿Acaso se ofendieron porque ya no se usan tanto? Mmmmm..., tal vez porque muchas veces el celular los reemplazó.

Y yo, ¿qué hago ahora?, mi colección de relojes está en huelga y yo los extraño...

¡Señores despierten del letargo, por favor!


Confesiones de un espejo.

Confesiones de un espejo que se cansó de ver la cara de póker, yo diría, ¿qué es? No lo sé, nunca jugué póker, solo sé que hay gente que se mira sin ver...

Yo reflejo nada, un rostro vacío perdido en la niebla mental, y ¡vaya niebla en que viven algunos!

Ojos vacíos de una mente perdida vaya a saber en qué pensamientos, miradas vacías y yo... yo, discúlpenme, los muestro tal cual son: vacíos de todo, llenos de nada.

 

Espejito, espejito

 Hola a todos y todas, me sumo a la convocatoria del jueves 1 de octubre propuesta por Neogéminis. La misma nos ofreció una serie de títulos extravagantes y de entre ellos elegí:

"Confesiones de un espejo que se cansó de ver"

Espero les guste y sino, saben que aquí hay libertad de opinión y serán todos bienvenidos. 





Espejito, Espejito por Rosana


Pego gritos ahogados cada día y a veces cortas carcajadas, sobre todo cuando ensaya esas sonrisas falsas intentando practicar todos los consejos de las terapeutas no tan escolarizadas que abundan en el Instagram: “Comience el día con una sonrisa! Piense que todo va ir bien y su cerebro escuchará y entonces, todo irá bien” y ella se lo cree, pero, mientras con la mano derecha se sostiene el costado derecho e intenta no emitir sonidos alarmantes por el dolor del cuerpo apenas se levanta, la mano izquierda se frota el ciático, pero practica la gran sonrisa y dice: Hoy será un día maravilloso, lo será, lo será, GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

Lo maravilloso es que tiene una voluntad de hierro, juro que jamás va a deprimirse. Mientras practica el ritual de la sonrisa mira a través de mí,  el estante en donde están: la crema diurna, el ácido hialurónico, la nocturna y la de manos con lavanda, para que además de suavizarle las manos, le deje un perfume que dicen, le calmará la ansiedad…pobre, se frota y la respira, y la respira, la respira, pero su ansiedad le viene de años, es parte de sí misma y yo acá, desde hace exactamente treinta años, fijo, pegado a estos azulejos sin que nadie me permita trasladarme, colocarme en otro sitio, recrearme, ver algo de sol y algo de verde.

Me quejo, pero tengo mucha más suerte que el espejo de la madrastra aquella que torturó a uno de mis primos hermanos, lo sometió a una continua inquisitoria: “Espejito, espejito, dime quién es la más bella” y pretendía que él entrase en un círculo de mentiras catastróficas amenazándolo con convertirlos en una montaña de pequeños cristales, bah, al fin y al cabo terminó así.

Creo que esta breve confesión carece de total sentido, si tuviese manos, me rascaría la espalda hasta hacer desaparecer el material que provoca que ella pueda reflejarse en mi superficie, no por nada, sino porque estoy totalmente aburrido y necesito que me digan, confiesen que me entienden, pero mi destino es enmudecer y tal vez, dentro de un rato, observar cómo con la famosa menopausia, su bozo comenzó a parecerse al de Barba azul…Espantado estoy, y encima como cada vez ve menos, si no se pone anteojos, le quedan algunos vellos colgando.


Rosana


Breves, mínimas historias. (Por Patricia F.)

Hola a todos, retomando mi participación en los retos de los jueves, esta vez Neogéminis  nos desafía a escribir historias con: "título...