Hola a todos, retomando mi participación en los retos de los jueves, esta vez Neogéminis nos desafía a escribir historias con: "títulos extravagantes", los títulos sugeridos aquí debajo:
TÍTULOS EXTRAVAGANTES SUGERIDOS:
El sutil destino de las cosas que olvidamos
Manual para disecar una ilusión en tres actos
Confesiones de un espejo que se cansó de ver
Sinfonía de luna de los gatos negros
Crónicas de un café frío y postergado
La apatía de los relojes descompuestos
Inesperados secretos de los días grises
Yo elegía tres de ellos y relaté breves historias
1- El sutil destino de las cosas que olvidamos
2- La apatía de los relojes descompuestos.
3- Confesiones de un espejo que se cansó de ver.
Estas dos fotografías son mías sacadas especialmente para la propuesta.
Breves, mínimas historias (Por Patricia F.)
Entre hilos y bastidores.
En realidad, no son cosas olvidadas, son cosas guardadas y tan bien guardadas que, aunque me devane el cerebro pensando no puedo recordar donde las puse.
Por años no los usé y estuvieron en el fondo de un cajón ¿desterrados? No diría tanto, es que por mucho tiempo no tuve ganas ni tiempo de bordar, así que ellos junto a los hilos allí permanecieron en el ostracismo.
Solo recuerdo que un día ordenando esos cajones los saqué y “guardé” en otro lado, para cuando retomara este arte del bordado; el problema radica en que me olvidé en dónde los puse y por más que pienso y busco, busco y pienso, no recuerdo.
Ya recurrí a varios Santos con promesas por cumplir, a los nudos apretados y vueltos a desatar, pero los mal agradecidos se niegan a aparecer, con tal que mis dedos cansados de tantos pinchazos reclaman a los dichosos "bastidores” que estoy segura de algún rincón me espían y se niegan a salir. Uf...
Tic Tac.
Algunos con su tic tac, otros solo tic tic hasta el cucú que cantaba las horas, las medias y los cuartos de hora con su cajita musical, todos se quedaron mudos.
Acaso los atacó una epidemia y entraron en un estado de sueño tal como Blancanieves esperando ¿un príncipe? No, seguro ellos esperan a que un relojero entendido cambie pila, arregle las cuerdas y al cucú no sé qué...
¿Acaso se ofendieron porque ya no se usan tanto? Mmmmm..., tal vez porque muchas veces el celular los reemplazó.
Y yo, ¿qué hago ahora?, mi colección de relojes está en huelga y yo los extraño...
¡Señores despierten del letargo, por favor!
Confesiones de un espejo.
Confesiones de un espejo que se cansó de ver la cara de póker, yo diría, ¿qué es? No lo sé, nunca jugué póker, solo sé que hay gente que se mira sin ver...
Yo reflejo nada, un rostro vacío perdido en la niebla mental, y ¡vaya niebla en que viven algunos!
Ojos vacíos de una mente perdida vaya a saber en qué pensamientos, miradas vacías y yo... yo, discúlpenme, los muestro tal cual son: vacíos de todo, llenos de nada.
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