martes, 29 de septiembre de 2026

Espejito, espejito

 Hola a todos y todas, me sumo a la convocatoria del jueves 1 de octubre propuesta por Neogéminis. La misma nos ofreció una serie de títulos extravagantes y de entre ellos elegí:

"Confesiones de un espejo que se cansó de ver"

Espero les guste y sino, saben que aquí hay libertad de opinión y serán todos bienvenidos. 





Espejito, Espejito por Rosana


Pego gritos ahogados cada día y a veces cortas carcajadas, sobre todo cuando ensaya esas sonrisas falsas intentando practicar todos los consejos de las terapeutas no tan escolarizadas que abundan en el Instagram: “Comience el día con una sonrisa! Piense que todo va ir bien y su cerebro escuchará y entonces, todo irá bien” y ella se lo cree, pero, mientras con la mano derecha se sostiene el costado derecho e intenta no emitir sonidos alarmantes por el dolor del cuerpo apenas se levanta, la mano izquierda se frota el ciático, pero practica la gran sonrisa y dice: Hoy será un día maravilloso, lo será, lo será, GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

Lo maravilloso es que tiene una voluntad de hierro, juro que jamás va a deprimirse. Mientras practica el ritual de la sonrisa mira a través de mí,  el estante en donde están: la crema diurna, el ácido hialurónico, la nocturna y la de manos con lavanda, para que además de suavizarle las manos, le deje un perfume que dicen, le calmará la ansiedad…pobre, se frota y la respira, y la respira, la respira, pero su ansiedad le viene de años, es parte de sí misma y yo acá, desde hace exactamente treinta años, fijo, pegado a estos azulejos sin que nadie me permita trasladarme, colocarme en otro sitio, recrearme, ver algo de sol y algo de verde.

Me quejo, pero tengo mucha más suerte que el espejo de la madrastra aquella que torturó a uno de mis primos hermanos, lo sometió a una continua inquisitoria: “Espejito, espejito, dime quién es la más bella” y pretendía que él entrase en un círculo de mentiras catastróficas amenazándolo con convertirlos en una montaña de pequeños cristales, bah, al fin y al cabo terminó así.

Creo que esta breve confesión carece de total sentido, si tuviese manos, me rascaría la espalda hasta hacer desaparecer el material que provoca que ella pueda reflejarse en mi superficie, no por nada, sino porque estoy totalmente aburrido y necesito que me digan, confiesen que me entienden, pero mi destino es enmudecer y tal vez, dentro de un rato, observar cómo con la famosa menopausia, su bozo comenzó a parecerse al de Barba azul…Espantado estoy, y encima como cada vez ve menos, si no se pone anteojos, le quedan algunos vellos colgando.


Rosana


1 comentario:

  1. rsssssssss...
    Pobre espelho que fica ali, entediado a ver e acompanhar o envelhecer de sua dona e nada poder falar!
    Aqui em casa ele não tem tédio, mas quase morre de susto, pois a dona faz cada travessura com as tintas em seus cabelos que ele deve "rir por dentro",rs...
    ADOREI teu texto!
    beijos, tudo de bom,chica

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