Hace mucho que no participo en el relato juevero. Hoy retomo y si bien no cumplo del todo con la consigna, esto es lo que sentí al enterarme de qué tenía que escribir.
Gracias TRACY por la propuesta
Querida hermana de la vida:
La consigna pedía que le escribiese a alguien que extraño, pero yo no te extraño porque cuando quiero te llamo y ahí estás. Lo que extraño es otra cosa: "nos extraño", nos extraño de otra manera.
Recuerdo el día que entraste a ese aula del Normal 5, ese al que se entraba bajando una escalerita tan estrecha que no sé cómo hacíamos para después subirla. Entraste con toda tu humanidad hecha MAESTRA, porque vos naciste así: Seño Andrea. Tenías un guardapolvo orgulloso de estar rozando tu cuerpo, y unas trenzas tan lindas. Juro que inmediatamente pensé: "Es Estrellita mía" y ahí, con una sonrisa de lado a lado (como siempre enfrentaste la vida), te sentaste y empezaste a contar esa historia que después fuimos desarmando cada vez que nos veíamos. Por fin había llegado alguien tan adulta como yo, como yo que me acordé un poco tarde de que lo más lindo en la vida eran la tiza y el pizarrón.
Por ese entonces vivías lejos, muy lejos y hasta la escuela te traía alguien cuyas cenizas esparcimos juntas en El Tigre y lloramos, lloramos como tantas veces lloramos después.
Teníamos una madura juventud que nos impulsaba a creer y apostar por la educación. ¡Cuánto aprendí de usted Seño Andrea! ¡Cuánta valentía veía en esa nueva amiga que poco a poco se fue convirtiendo en la hermana que contuvo mis lágrimas, mis inseguridades, mis dramas familiares! y que con tanto cariño me apodó Coty.
Jamás voy a olvidar que gracias a haberte conocido, descubrí la esquina que más me gusta sobre el Planeta: Avellaneda y Nazca, jamás había pisado ese lugar y a partir de ese día ¡Cuántos nos reímos! ¡Cuántas prendas dobles compraste, porque vos te lo merecés!
A pesar de que estamos vivas, extraño a esas dos estudiantes que pasaron juntas ese momento tan importante: el momento en que se estudia lo que uno elige, lo que a uno va a hacerlo feliz, importante. Ese tiempo de pasillos con carpetas y apuntes en las manos, ese tiempo en que yo vivía de cerca tu residencia y estaba feliz por vos y nerviosa porque a mi me faltaba un tramo todavía. Hoy casi casi, ya estoy a punto de partir del sistema...y me faltaría tanto por hacer.
Querida hermana de la vida, no vayas a faltarme nunca...
