sábado, 8 de abril de 2023

Ana y Anastasia (Por Patricia F.)

 


En una nueva propuesta  El Tintero de Oro, nos lleva a imaginar y crear una historia de personajes mágicos como las hadas, con un máximo de 900 palabras, en el concurso de relatos número 36, El Pentamerón de Giambattista Basile, espero que les guste mi texto.





Ana y Anastasia. 

 

Había una vez... siempre hay una vez, un reino que desfallecía de tristeza, pues la reina no lograba concebir un hijo, el heredero al trono que algún día quedaría vacante, los años pasaban y ella se iba avejentando al igual que el rey. Mientras la reina languidecía de tristeza, el rey no hallaba consuelo, ni el bufón de la corte ya lograba hacerlos reír, ni los juglares con sus laúdes y sus historias fantásticas. 

Una noche de luna llena, los reyes observándola le pedían un milagro, al instante apareció ante sus ojos una estrellita muy brillante que en un chispazo se transformó en una bella mujer, vestida de blanco y plata. Ante la mirada atónita de sus majestades hizo una pequeña reverencia y se presentó: 

  • Buenas noches sus excelencias, soy el Hada de la Luna, y puedo concederles un deseo. 

Ellos no podían creer lo que veían y escuchaban, pero nada perdían con intentar hacer realidad su anhelo y así se lo hicieron saber. 

  • Pues bien, os concederé la dicha de ser padres. Por esta hermosa luna que nos mira os aseguro que esta misma noche la reina quedará embarazada, pero escuchadme bien, concebirá gemelas y el día del alumbramiento, me daréis una de las niñas que haya nacido, esa será mi paga, esa pequeña que llamaréis Anastasia, será mi discípula, hija de la Luna. 

               Vosotros tendréis a vuestra heredera y yo una pequeña aprendiz, pues debéis saber que para ser hada se necesita sangre real. Nos veremos en nueve meses y no olvidéis que habéis empeñado vuestra palabra. 

El día del alumbramiento, el hada se presentó en busca de Anastasia, con gran dolor los reyes la entregaron con la promesa de jamás contar a la otra pequeña, Ana, sobre la existencia de la gemela, ya que pertenecía al mundo mágico y no al terrenal. Fue un pacto secreto entre ellos y por nada del mundo se debía romper. 

Los años fueron pasando y Ana se transformó en una hermosa joven de dieciséis años a la que varios jóvenes de la corte miraban embelesados, aunque ella aún no tenía intenciones de casarse pues en su interior una voz le decía que debía buscar algo más, y eso no era precisamente un esposo. 

Por otro lado, en la espesura del bosque mágico crecía Anastasia, tan bella como su hermana, pero con la palidez de la luna. Mientras aprendía las artes de la magia, sabía que en algún lugar algo o alguien la llamaba con su corazón y mente. 

Ambas sin saberlo se estaban buscando. Lo cierto es que ninguna de las dos era completamente feliz, al sentir que algo le faltaba. 

Por otro lado, el Hada de la Luna se había dado cuenta de los sentimientos de su discípula y en un intento por mantenerla alejada del mundo real, le hizo prometer que jamás saldría del bosque, hasta ser iniciada y convertida definitivamente en su heredera de poder mágico. Anastasia lo prometió, pero cada día que pasaba sentía más curiosidad y se preguntaba la razón. 

Utilizando sus crecientes poderes, en una noche de Luna llena, decidió consultarle y obviamente la reina de la noche le respondió reflejando en su redondez un rostro similar al suyo, eso la dejó pensando y buscando más respuestas. 

Por otro lado, Ana, sentía lo mismo que su hermana y tratando de averiguar qué podía ser, fue a hablar con su madre, al verla con tanto desasosiego su madre rompió la promesa que hizo y le contó la historia a su hija, haciéndole prometer que nunca buscaría a su hermana porque no pertenecía al mundo de los humanos sino al reino de las hadas, que nunca se internaría en el bosque mágico. 

Como atraídas ambas por un imán se acercaron a los límites del bosque, en el mismo instante en que se vieron se reconocieron, al abrazarse sintieron que sus cuerpos se desvanecían, una niebla espesa, blanca las envolvía y las alejaba de este mundo hasta hacerlas desaparecer completamente. En el lugar donde unos minutos antes se encontraban ambas jóvenes, ahora solo quedaba polvo de estrellas.... 

Las promesas son para cumplirse, la palabra empeñada se respeta, los secretos para siempre ser guardados. 







 

 Fotografía de mi autoría, en Bahía Manzano Villa La Angostura, el 1 de abril del 2023.

Patricia F.

 

 

   

domingo, 19 de marzo de 2023

¿Alguien conoce el infierno? (Por Patricia F.)

 ¿Alguien conoce el infierno? (Por Patricia F.) 



(Foto tomada de la web, verano de Buenos Aires)

 

“El infierno vive en una ciudad que hierve en verano y rayando el otoño sigue hirviendo. 

Donde en los momentos más ardiente se corta la luz o simplemente baja la tensión, al punto tal que no se puede usar ni un mísero ventilador, el cuerpo se derrite como un helado de limón, pero sin lenguas para saborearlo... 

Satanás, Belcebú, Mefistófeles o como quieras llamarlo, encontró su hogar, no en las profundidades de la Tierra, ni en una tercera o cuarta dimensión, encontró ese sitio en una ciudad llamada Buenos Aires...” 

En esos pensamientos se encontraba Ana, mientras la transpiración corría por su espalda, siguiendo la línea de su columna vertebral y deslizándose justamente por donde ella termina, mojando su ropa interior. Mientras, apuraba su paso para llegar a la cita, secando suavemente con un pañuelo de papel la transpiración del rostro, temiendo que se le arruinara el maquillaje. 

Maldijo el momento en que se puso zapatos de taco, son elegantes pero los pies se hinchan con el calor y los suyos ya le estaban doliendo. Pero qué remedio, debía ir elegante a esa reunión. 

Fastidiada por todo, llegó media hora antes de lo acordado, la recepción del edificio estaba helada, el shock por el cambio de temperatura le resultó placentero, el aire acondicionado sin dudas estaba a full. 

Se dirigió al baño para arreglarse un poco el maquillaje, se puso nuevamente desodorante y perfume, se peinó. Recuperada su compostura, sintiéndose mejor se dirigió a la sala de reuniones mientras bebía un poco de agua fresca. 

Mientras transcurría la reunión el aire tan frío de la sala comenzó a hacerla tiritar un poco, se arrepintió de no haber llevado un saquito, pero quién lo iba a recordar con el infierno que era la calle, recordó el calor y lo mal que la paso camino allí ahora se estaba helando, quién entrara en su mente pensaría que estaba loca, y tal vez sí este verano interminable trastorna a cualquiera. 

Deseando desesperadamente volver a casa, quitarse la ropa y meterse en la bañera con agua fresca, olvidarse de todo por un momento, claro si no se cortó la luz y hay suficiente presión de agua. 





Nota: fotografía de mi autoría, atardecer de verano, colores maravillosos, pero insoportable calor y sequía.

Patricia F.

martes, 7 de marzo de 2023

Pongo a Dios como testigo. (Por Patricia F.)

 

Hola amigos hoy vuelvo a participar de la nueva propuesta del Tintero de Oro, donde hay que escribir un microrrelato con un máximo de 250 palabras, en el cuál se novelice una escena cinematográfica de una película que nos guste.

 En este caso elegí una película del año 1939, "Lo que el viento se llevó", la escena final donde Scarlett O'Hara tocando fondo en su desesperación hace un juramento, espero que les guste, es una película que vi por primera vez en la adolescencia y me gustó mucho, siempre la recuerdo como una película de culto.

De la escena...¡ al micro! 








Escena final de la primera parte de “Lo que el viento se llevó” 


Pongo a Dios como testigo. (Por Patricia F.) 


Con paso lento fue avanzando por el sendero polvoriento, cruzó la derruida cerca. 

Ante los ojos de Scarlett se desplegaba hasta el horizonte un campo yermo, los restos de árboles aún en pie, la destrucción y abandono ocasionados por la guerra, yacía frente a su mirada desolada. 

Su rostro reflejaba la angustia por la falta de todo, la carencia de amor, la soledad, el hambre, la muerte... 

Entre tanta orfandad de verde asomaba una pequeña planta de nabo, en lo que antes fue una floreciente huerta. 

Ella se arrojó al suelo y la arrancó con desesperación, limpiando la tierra con sus manos y la llevó a la boca intentando comerla, se dejó ganar por el llanto, cayó al suelo desconsolada, con la cara pegada a esa tierra inerte lloró, si lloró un mar de lágrimas, regando ese terreno. 

Se levantó de repente y enarbolando su puño, poniendo a Dios como testigo, juró que nunca más pasarían hambre, ni ella ni su familia. Haría lo que fuera, si era necesario mataría, engañaría o mentiría, pero nunca más sentirían hambre. 

Su determinación y juramento la mantuvieron de pie junto al esqueleto de un árbol seco, los puños cerrados, mientras el sol se ponía en el horizonte. 






  Nota: las imágenes son de internet.

viernes, 3 de marzo de 2023

Testigos de la historia. (Por Patricia F.)

 

En estos días que la inspiración me escapa y juega a las escondidas en mi cerebro, surgió este texto, producto de una reflexión solitaria en una tarde de mate y calor.


Testigos de la historia. (Por Patricia F.) 








En estos terribles calurosos días que estamos soportando por estos lares, trato de cumplir mis obligaciones fuera de casa en horarios tempranos para regresar lo más rápido posible a mi oasis y encerrarme en la fresca burbuja de casa. Siempre que no corten la luz es un paraíso. 

Aprovecho el auto encierro para hacer cosas que normalmente no hago, la cuestión que revisando papeles viejos encontré un par de cartas que escribí hace treinta años, nada más ni nada menos que treinta... Uf, sí que pasó rápido el tiempo. 

Me agarró un ataque de nostalgia. 

Llevábamos menos de un año de casados con mi esposo y el mismo tiempo viviendo en Venezuela por razones laborales, en esas cartas dirigidas a la familia les contábamos situaciones cotidianas que a esta altura uno ya ni recuerda. Mientras las leía pensaba en que son fieles testigos de una parte de nuestra historia, que gracias a ellas hemos podido rememorar situaciones, momentos que se van quedando perdidos en el camino de la memoria. 

Si parece que fue ayer cuando emprendimos este recorrido, como dirían algunos, pasó mucha agua bajo el puente... Me propuse buscar otras cartas, tengo tantas que he recibido de amigas, familia, la idea es reconstruir parte de la historia según sucedió en esos años de intensa correspondencia y no como la recuerda la mente en la actualidad con los giros y vericuetos de la misma. 

Recordar anécdotas, momentos, escribirlos, aunque nunca lleguen a ser libros, pero serán parte de la historia de los hijos, nietos. 

Ahora es todo tan “tecnológico” que los diálogos, las historias se borran tan rápido, como los mensajes de WhatsApp porque llenan la memoria del teléfono.  

Me emociona leer esas viejas cartas, tanto no cambió mi letra desde entonces, aunque ahora trato de volver a hacerla caligráfica, en ese tiempo (quizá por rebeldía a las monjas del colegio) dejé de escribir prolijo y lo mío era casi ilegible. 

Disculpen tanta cháchara a la que me llevaron estas esquelas, aunque a esta hora me pregunto si fueron ellas o el infierno de calor que me está quemando el cerebro estos días por Buenos Aires. 


Patricia F.

Hay miradas. (Por Patricia F.)

  Este jueves 27 de agosto el desafío se encuentra a cargo de Neogéminis , el tema: "Mucho más que una mirada". El poder de las mi...