sábado, 7 de enero de 2023

Gracias totales "BLOGWIN EN EL VIENTO"

 Gacias totales: "Blogwin en el viento"

Nuestro amigo Carlos Perrotti publicó en su apartado "Gaterío", un texto de mi autoría. Agradezco muchísimo ese noble gesto.

"Tras la mirada" por Patricia Fulvey

Haciendo click aquí, podrán disfrutar de muchos relatos protagonizados por estos simpáticos felinos.



“Como cada noche de ese frío invierno, Francisca, comenzó su rutina; se preparó el té, eligió un bom- bón de chocolate y los puso en la mesita junto a su sillón predilecto, mientras en su equipo de música sonaba la sonata N° 16 para piano de Mozart. Se sentó cubriendo sus piernas con la manta tejida al crochet de divertidos colores, abrió el libro que es- taba leyendo en la página donde lo había dejado la noche anterior, mientras Toto, su gato, se acomodó en su regazo y comenzó su ronroneo placentero has- ta dormirse. Y como cada noche, luego de un rato de lectura, comenzó a vencerla el sueño. El té se enfrió en la taza, la música dejó de sonar mientras el libro yacía a su lado caído sobre la alfombra, Toto con la mirada perdida se dirigió a la ventana, observaba la calle... Una galaxia muy lejana escondía un oscuro planeta devastado por las guerras interestelares, los humanoides a punto de partir; un agujero de gusano es el camino, espacio-tiempo, ese gran atajo a través del tiempo y espacio, velocidad de la luz, iniciaban el viaje... La misión: descubrir un nuevo planeta habita- ble. Francisca abrió un poco los ojos, con somnolen- cia abandonó el sillón, llamó a Toto, pero éste no a- partaba la vista de esa ventana y movía la cola en señal de enojo (su sexto sentido le hacía percibir al- go) ella se retiró a su cuarto, donde inmediatamente se volvió a dormir. Miles de ojos observando detrás de las ventanas, las sombras avanzando silencio- sas... Al despuntar el alba, para sorpresa de Fran- cisca, Toto no estaba durmiendo a sus pies como cada noche, salió a buscarlo. Lo encontró aún frente a la ventana, los ojos fríos observando la calle, la mirada gélida, inexpresiva... Una frialdad de hielo cubría toda la Tierra.”


miércoles, 21 de diciembre de 2022

Feliz Navidad y Feliz 2023

¡¡¡Muchas Felicidades a tod@s nuestr@s seguidor@s y lector@s!!!






Se acerca Navidad y prontamente el nuevo año, época de balances, reencuentros, de alegrías y también añoranza por quienes no están a nuestro lado.

Época de renovadas esperanzas, de reuniones con amigos y familiares, muchos estarán solos seguramente, para tod@s va este brindis desde nuestro blog de Artesanas,  deseándoles muchas felicidades, una hermosa Navidad y un excelente 2023. ¡Qué el nuevo año venga cargado de esperanza, salud y paz para todos!

Nos reencontraremos sin dudas en pocos días, nos tomamos este descanso festivo para compartir con nuestros seres queridos y descansar, para volver con nuevas energías. Por aquí el verano ya se hizo presente con todo su esplendor y calor.





Salud, un brindis con tod@s y para tod@s, felicidades.

                                                             Rosana, Susana y Patricia


lunes, 19 de diciembre de 2022

La boda ( por Susana)

 Hola a todos: hoy me toca contarles lo que viví el finde, que fue tan emocionante y tan feliz para mi. La boda de mi sobrino del alma. Espero que les guste. Yo amé el momento, lo disfruté muchísimo, bailé muchísimo y reí a más no poder. Denle mucho amor. Abrazos para todos.




     Llegamos temprano a la parroquia. Le habíamos

 dicho a Pit que ahí íbamos a estar. Me tocaba leer la

 lectura, así que en cuanto llegue me acerqué al altar,

 después de saludar a mis hermanos y repasé ese

 bellísimo texto que me tocaba recitar para todos los

 presentes, Tb 8, 1-8. No dejaba de imaginármelos

 sentaditos juntos frente al altar. Tomados de la mano,

 escuchando con mucha atención. Me pasaron por la

 mente montones de momentos a lo largo de la vida,

 mientras lo vi crecer. Mi garganta se anudó. Pero seguí

 repasando. No podía llorar, cómo iba a leer si lloraba.

     Luego, fui entrando y saliendo muchas veces del templo mientras esperábamos a la novia. Se hacía desear, como corresponde. No podía imaginármela. Así que simplemente esperé que sucediera.

     Una vez que nos avisaron que había llegado nos sentamos en nuestros lugares. La guía nos invitó a ponernos de pie y allí la vi bajar desde lejos del auto. Mi garganta se atragantaba con las ganas terribles de llorar. No podía más de la emoción. Se casaban mis sobrinos tan queridos por mí.

    Traté de controlarme porque enseguida iba a tener que leer. Cuando llegué al altar y comencé no pude mirarlos a los ojos porque no iba a poder. Así que continué hasta el final. Reverencié la Palabra al bajar y volví a mi lugar.

     No pasó mucho tiempo hasta que anunciaron los votos de los novios. Ellos sacaron sus celulares y él comenzó a pronunciar las palabras que le regalaba a ella con tanto, tanto amor que podía palparse.

     En el lugar que estaba podía ver bien cada mirada. Luego, ella comenzó a hablar, a leer, hasta que en un momento dijo, uh me perdí. Pero eso no importaba porque empezó a hablarle desde su corazón. Tantas palabras dulces, tantos deseos, tantas promesas que mis latidos no entraban en el pecho. No pude más y las lágrimas salieron de mis ojos como cataratas. No podía dejar de recordarlo tan pequeño, durmiéndose a los pies de la batería mientras ensayábamos para los conciertos. No podía dejar de recordar cuando no quería la pizza con queso, pero sí las empanadas de queso. No podía dejar de ver a aquel niño que se había convertido en este maravilloso hombre, fiel, bueno, honesto, amigo de sus amigos, tan amoroso con todos nosotros. Tan leal al momento de la compañía o la ayuda. Tan silencioso al momento de escuchar, tan silencioso al momento de guardar un secreto. No podía dejar de verlo tan transparente y tan amado por mí.

     Luego, los peques de la familia entraron los anillos que uno al otro se pusieron. Sellaron su amor para siempre y puedo asegurarles que es para siempre. No son como los jóvenes de hoy para los que todo es tan pasajero. Ellos construyeron sobre la roca, ellos construyeron sobre Cristo y su amor será tan duradero como Dios mismo, hasta que la muerte los separe.

     Los amo chiquis muchísimo. Que el Señor los llene de felicidad, de amor, de consuelo cuando lo necesiten, pero sobre todo de fortaleza. Aquella fortaleza que necesitamos para transitar la vida. Que así sea.


sábado, 17 de diciembre de 2022

Mburucuyá. (Por Patricia F.)

 Mburucuyá. (Por Patricia F) 





Aquellas tardes de verano de infancia perfecta, de juegos y correrías, de risas y fantasías. 

Aromas a frutas maduras, que, con un simple estirón de brazos se podían alcanzar: ciruelas, duraznos, peras, pelones, higos, damascos, uvas. Todas ellas en mi casa había. 

Épocas de huertas repletas de colores, olores y sabores. 

El silvestre mburucuyá explotaba de flores y de frutos, trepando por árboles y cercos, ése, el sabor prohibido era el preferido. 















La suave y esponjosa piel anaranjada que guardaba dentro el dulce y terso tesoro rojo de la pulpa con la crocante explosión de las negras semillas al masticarlas, ganarles a los pájaros la fruta madura era la aventura de niños. 

La adrenalina que sentimos la primera vez al probarla era una silvestre y ¿sería venenosa?, sin dudas pensamos que no, si los pájaros la comían (no podía serlo) y así empezamos. 

En mi jardín hoy tengo una planta, que como dueña y señora se apropió de la reja del frente de mi casa, allí se llena de flores y frutos, delicia para las mariposas, abejas, abejorros y zorzales. Obviamente para mí también, que, al ver los frutos maduros, estiro la mano y vuelvo a ser niña por un rato. 













Nota: La Pasionaria, mburucuyá o passiflora caerulea es una planta trepadora nativa, suele verse en alambrados y pérgolas.

Su nombre científico fue dado por el botánico Carlos Linneo, porque los religiosos de la época de la conquista, la llamaban pasionaria, porque en sus pétalos y pistilos, veían la simbología de la pasión de Cristo, Los clavos de la cruz y la corona de espinas.

La palabra guaraní, mburucuyá significa "criadero de insectos".

Es la planta hospedera de las larvas de la mariposas "espejito".

Todas las fotografías son de mi autoría, sacadas en mi jardín.

 

Volando entre recuerdos. (Por Patricia F.)

  Esta semana el reto de los jueves se encuentra a cargo de LUFERURA , el tema propuesto es: "Mi máquina del tiempo", se trata de ...