viernes, 28 de abril de 2023

El Bartolo y la Romualda. ( Por Patricia F.)


Continuando con mis historias en colectivo,  servida en bandeja se me presentó ésta, mi dibujo a mano alzada como para representar rápidamente la situación que captaron mis ojos en ese breve instante y estando en otoño por estos lares me permití usar hojas secas en esa especie de collage.

Así que texto y dibujo son de mi autoría.





 El Bartolo y la Romualda. (Por Patricia F.) 

 

Interrumpiendo mi concentración lectora, alcé los ojos del libro cuando el colectivo se detuvo en el semáforo, ya faltaba poco para llegar a mi casa. Al mirar por la ventanilla se despliega ante mi mirada una inusitada imagen, si señores allí estaban ellos dos en plena tarea de “chamuyo”: el Bartolo y la Romualda. 

Ella muy concentrada en la tarea de recoger la basura de un cesto que alguien con mucha saña desparramó, pobre mujer con sus manos sin guantes, así juntando desperdicios ajenos; mientras él “sosteniendo” el poste de alumbrado público con ambas manos enguantadas, hablaba sin parar... 

Sosteniendo, sí dije sosteniendo porque en su pose chamuyera eso parecía estar haciendo, obviamente que es algo imposible en la práctica salvo que fuera una especie de Goliat del subdesarrollo, pero bueno allí estaban ambos. 

Esa épica y loca imagen disparó mi imaginación y comencé a preguntarme si Bartolo estaría intentando con sus palabras cual Romeo enamorado levantarse a Julieta, convenciéndola con su parla. 

El colectivo arrancó y siguió viaje, mientras mi cerebro tejía imágenes y palabras, esa sola visión despertó estas palabras más locas aún: 

“Pero bueno Bartolo, despierta hombre y ofrece tus guantes a la dama, sé un caballero y no seas tan cabeza dura que a la conquista no te conduce, salvo que la damisela en cuestión esté muy necesitada de compañía”. 







 

 

Nota: Usé ante los nombres propios los artículos “el “ y “la”, utilizados en el hablar popular, por la rusticidad de la escena que me inspiro a escribir esta historia. 

Chamuyo: la palabra chamuyo es parte del lunfardo argentino, es una conversación en voz baja, generalmente se usa cuando se hace referencia al diálogo de un hombre cuando quiere llevarse a la cama a una mujer.


Patricia F.

 

 

lunes, 24 de abril de 2023

Los mensajes que no llegan.

 Los mensajes que no llegan. ( Por Patricia F.)


El motivo de mi publicación de hoy es por el tema del spam, no había prestado demasiada atención hasta que en varios comentarios algunos de ustedes lectores y escritores de blogs me lo hicieron notar.

La realidad es que anoche me puse a revisar y encontré mucho, muchísimos mensajes en la papelera, cosa que me llenó de enojo, pues no sabía que había tantos ( 278 para ser exactos)

Quiero agradecer a todos los amigos de otros blogs que se tomaron un rato de su tiempo para leer y comentar las publicaciones de este, tanto mías como de mis compañeras.

Verdaderamente no habíamos notado este problema y como no sabemos si hay solución al respecto, me comprometo a revisar el spam más seguido y ver qué aparece allí.

Nuevamente muchas gracias por vuestros comentarios, un cálido abrazo para todos, les dejo una foto que saqué hace pocos días, a seguir escribiendo y publicando, que a todos los leo.






viernes, 21 de abril de 2023

Aquí están... (Por Patricia F.)

 Aquí están... (Por Patricia F.) 



 

Cuando viajo en transporte público tengo por costumbre observar, algo que hago desde muy chica, observo a la gente, su comportamiento (mucho se sorprenderían de los gestos que hacen y supongo que llegaría a sorprenderme de los míos si los viera). Observo calles, paisajes urbanos, en fin, todo lo que acontece dentro y fuera de este “mundo de veinte asientos” al cual le hizo honor una telenovela del año 1978. 

Lo cierto es que ahora sumé al acto de mirar el de narrar, de esos personajes anónimos surgen nombres e historias inventadas que se van tejiendo en mi mente y voy volcando en el cuaderno que siempre me acompaña, para no perder ideas dejándolas allí guardadas. 

Esta historia que hoy les traigo, surgió en uno de esos tediosos viajes en esta loca ciudad a la que a veces amo y a veces odio. 



 

Aquí están, estos son: Bartolo, Bartolito y Bartolón... (Por Patricia F.) 







 

En el país de los sinsentidos y las locuras andantes, tres personajes de comedia hacen su aparición... 

En una esquina parados, consultan sus teléfonos móviles sin cesar, Bartolón con la escoba enganchada en el ángulo que se forma entre al brazo y el antebrazo, mientras en sus manos sostiene el celular y sin parar de reírse muestra la pantalla a sus compañeros de “¿trabajo?”. 

Al tiempo que Bartolo mantiene la pala apoyada en la pierna izquierda mientras se mensajea vaya uno a saber con quién. 

Por su parte Bartolito sostiene... ¿sostiene? El carro contenedor de basura con la bolsa que recibirá la suciedad de las calles, si es que estos señores se deciden a poner los dichosos aparatitos en el bolsillo y las manos a la obra. 

Bartolo, Bartolito y Bartolón, son un caso de los tantos que pululan en la ciudad. 

Cuando al fin Bartolón comienza a barrer el cordón de la vereda, Bartolo presuroso acerca la pala, la mitad de la basura queda afuera, el resto va a parar al cesto que presuroso acerca Bartolito. 

Continúan su trayecto entre risas y charla, mientras parte de los residuos permanecen allí estacionados, una mañana tranquila y muy normal para ellos. 

A unas pocas cuadras de allí, Romualda Maravilla, hace lo suyo sin chistar; en una mano la escoba, en la otra la pala y el carrito basurero se sostiene sólo, para eso tiene ruedas. Como diría una amiga solo le falta el plumero en las asentaderas.  

Romualda sola se las arregla, barre, junta, junta y barre solita con sus manos y deja la acera limpita como el patio de su casa. 

Qué mundo loco y loca gente, que por más que miro no paro de sorprenderme. 





Nota: los nombres son ficticios, las personas no, una mañana aburrida sentada en el colectivo, en un andar muy lento a causa de un piquete, en esa esquina los vi.



Patricia F.

sábado, 8 de abril de 2023

Ana y Anastasia (Por Patricia F.)

 


En una nueva propuesta  El Tintero de Oro, nos lleva a imaginar y crear una historia de personajes mágicos como las hadas, con un máximo de 900 palabras, en el concurso de relatos número 36, El Pentamerón de Giambattista Basile, espero que les guste mi texto.





Ana y Anastasia. 

 

Había una vez... siempre hay una vez, un reino que desfallecía de tristeza, pues la reina no lograba concebir un hijo, el heredero al trono que algún día quedaría vacante, los años pasaban y ella se iba avejentando al igual que el rey. Mientras la reina languidecía de tristeza, el rey no hallaba consuelo, ni el bufón de la corte ya lograba hacerlos reír, ni los juglares con sus laúdes y sus historias fantásticas. 

Una noche de luna llena, los reyes observándola le pedían un milagro, al instante apareció ante sus ojos una estrellita muy brillante que en un chispazo se transformó en una bella mujer, vestida de blanco y plata. Ante la mirada atónita de sus majestades hizo una pequeña reverencia y se presentó: 

  • Buenas noches sus excelencias, soy el Hada de la Luna, y puedo concederles un deseo. 

Ellos no podían creer lo que veían y escuchaban, pero nada perdían con intentar hacer realidad su anhelo y así se lo hicieron saber. 

  • Pues bien, os concederé la dicha de ser padres. Por esta hermosa luna que nos mira os aseguro que esta misma noche la reina quedará embarazada, pero escuchadme bien, concebirá gemelas y el día del alumbramiento, me daréis una de las niñas que haya nacido, esa será mi paga, esa pequeña que llamaréis Anastasia, será mi discípula, hija de la Luna. 

               Vosotros tendréis a vuestra heredera y yo una pequeña aprendiz, pues debéis saber que para ser hada se necesita sangre real. Nos veremos en nueve meses y no olvidéis que habéis empeñado vuestra palabra. 

El día del alumbramiento, el hada se presentó en busca de Anastasia, con gran dolor los reyes la entregaron con la promesa de jamás contar a la otra pequeña, Ana, sobre la existencia de la gemela, ya que pertenecía al mundo mágico y no al terrenal. Fue un pacto secreto entre ellos y por nada del mundo se debía romper. 

Los años fueron pasando y Ana se transformó en una hermosa joven de dieciséis años a la que varios jóvenes de la corte miraban embelesados, aunque ella aún no tenía intenciones de casarse pues en su interior una voz le decía que debía buscar algo más, y eso no era precisamente un esposo. 

Por otro lado, en la espesura del bosque mágico crecía Anastasia, tan bella como su hermana, pero con la palidez de la luna. Mientras aprendía las artes de la magia, sabía que en algún lugar algo o alguien la llamaba con su corazón y mente. 

Ambas sin saberlo se estaban buscando. Lo cierto es que ninguna de las dos era completamente feliz, al sentir que algo le faltaba. 

Por otro lado, el Hada de la Luna se había dado cuenta de los sentimientos de su discípula y en un intento por mantenerla alejada del mundo real, le hizo prometer que jamás saldría del bosque, hasta ser iniciada y convertida definitivamente en su heredera de poder mágico. Anastasia lo prometió, pero cada día que pasaba sentía más curiosidad y se preguntaba la razón. 

Utilizando sus crecientes poderes, en una noche de Luna llena, decidió consultarle y obviamente la reina de la noche le respondió reflejando en su redondez un rostro similar al suyo, eso la dejó pensando y buscando más respuestas. 

Por otro lado, Ana, sentía lo mismo que su hermana y tratando de averiguar qué podía ser, fue a hablar con su madre, al verla con tanto desasosiego su madre rompió la promesa que hizo y le contó la historia a su hija, haciéndole prometer que nunca buscaría a su hermana porque no pertenecía al mundo de los humanos sino al reino de las hadas, que nunca se internaría en el bosque mágico. 

Como atraídas ambas por un imán se acercaron a los límites del bosque, en el mismo instante en que se vieron se reconocieron, al abrazarse sintieron que sus cuerpos se desvanecían, una niebla espesa, blanca las envolvía y las alejaba de este mundo hasta hacerlas desaparecer completamente. En el lugar donde unos minutos antes se encontraban ambas jóvenes, ahora solo quedaba polvo de estrellas.... 

Las promesas son para cumplirse, la palabra empeñada se respeta, los secretos para siempre ser guardados. 







 

 Fotografía de mi autoría, en Bahía Manzano Villa La Angostura, el 1 de abril del 2023.

Patricia F.

 

 

   

La reja. (Por Patricia F.)

  Esta semana participo de nuestra propuesta: "Detrás de la reja", es una historia que escribí hace un par de meses inspirada en l...