jueves, 25 de enero de 2024

El secreto. (Por Patricia F.)

 

Una nueva propuesta para este jueves nos hace Mag, en su blog La Trastienda del pecado, "la luz oculta del faro".

Escribir un micro, donde se incluya la frase abajo destacada, espero que les guste mi historia.

La imagen que acompaña al final es una fotografía de mi autoría que saqué en el faro de Isla Mocha, Chile en el año 2008.








El secreto. (Patricia F.) 

“No sé por qué te escribo, tal vez porque no puedo llevarme conmigo tanto peso en la mochila, pero tampoco deseo que te hagas responsable de unos actos que no te competen. Casi seguro que añadiré peso sobre tu conciencia, pero también sé que sabrás qué hacer.” 

La noche de la desaparición del barco pesquero, algo espantoso asomó de la profundidad de las oscuras aguas y literalmente lo engulló como una orca se traga a una foca, mis ojos no daban crédito a lo que veían, mi desesperación fue tal que no supe qué hacer, si tan solo hubiera podido fotografiar el hecho. 

Quién iba a creerme, nadie, pensarían que estaba borracho en horas de mi trabajo y que a causa de mi irresponsabilidad el barco se hundió al chocar contra las rocas. Realmente quién iba a creer que un monstruo marino, ese día se cenó al barco. 

Por eso no dije nada, simplemente fingí no haberlo visto y que todo el mundo creyera que naufragó en alta mar. pero querido colega desde ese fatídico día hasta el de hoy, cada noche observo desesperadamente el mar hasta dónde llega la luz del faro, con la esperanza de volver a ver al monstruo pues su imagen no me deja dormir desde entonces, a veces creo que estoy loco, que fue un sueño y cada nuevo amanecer descubro que no es así. Cargo en mi conciencia la terrible desaparición de las almas de ese buque, mi vida ha sido un infierno desde entonces. 

Ya estoy viejo y sigo oteando el mar con la desesperación y la angustia de ese secreto. No, no estaba borracho esa noche como no lo estoy ahora que te escribo. Solo te pido que, si muero antes de que se descubra a ese demonio marítimo, hagas pública esta carta, para que esos marinos descansen en paz y sus viudas sepan definitivamente qué sucedió. 

Perdón por esta carga que te dejo, pero mi alma está cansada ya... 

Hasta siempre amigo.                                                  

                                     Pablo Lezcano 

                                       (El viejo farero) 




   
                                                   Fotografía de mi autoría, faro de Isla Mocha, en Chile.

miércoles, 17 de enero de 2024

Lucía y su curiosidad sin límites. (Por Patricia F.)

 

Hola amigos, en esta convocatoria de los jueves, nuestra anfitriona Cecy en su blog Deshojando relatos, nos propone "en un abrir y cerrar de ojos, una frase me inspira", abrir un libro en cualquier página y elegir al azar una frase, sin mirar e inspirarse para escribir  una historia.






 Este es el libro que estoy leyendo actualmente: "Soy un gato", de Natsume Soseki la frase que surgió se encuentra en la página 178.


- (Decir “husmear” da una impresión equivocada e incluso suena vagamente reprobable.)

 Esta frase me inspiró este micro:

Lucía y su curiosidad sin límites. (Por Patricia F.) 


Debía andar rondando los 80 años y se sabía vida y obra de todos los vecinos del pueblo, desde pequeña a Lucía le gustaba saber los hechos acontecidos a sus compañeritos de colegio primero y a sus vecinos después, siempre fue la lleva y trae noticias del lugar.  

Ella pensaba que “husmear “para saber qué sucedía y tal vez brindar su ayuda o consejo no estaba mal, así que andaba metiendo su naricilla respingada en cuánto asunto oliese extraño, tantos años haciendo lo mismo que se transformó en su “profesión”, podría decirse. 

Un día Lucía vio desde su jardín mientras regaba las plantas que, a la casa de enfrente tanto tiempo cerrada, llegaba una mujer de mediana edad a vivir, estacionó su auto y bajó un par de valijas y algunas cajas. Se quedó observando a la recién llegada, mientras corría el agua de la manguera inundando ese sector del jardín y casi una abeja se le mete en su boca abierta por el asombro. 

Salió presurosa sin cerrar la canilla y entro a su casa sacudiendo a su esposo que dormía una siesta en el sillón: 

  • -¡Despierta Manuel, que te despiertes hombre! 

  • -¡¡¡Pero qué pasa mujer, para tanto alboroto!!! 

  • -Levántate de allí (mientras lo sacudía), ven a la ventana a ver... 

Tal era la excitación de Lucía que por poco y se lo lleva a la rastra al pobre Manuel. 

  • -Ahá, ¿para eso tanto alboroto?, un auto estacionado enfrente. 

  • -Pero hombre, abre bien los ojos, una desconocida ha venido a vivir allí, esa casa lleva años cerrada desde que Juan se fue a la ciudad, ¿¡no te parece extraño!? 

  • -Pero qué extraño ni qué nada, probablemente le compró o alquiló la casa a su antiguo dueño. 

  • -Ya lo averiguaré, le dijo a su marido, y así sin decir nada más salió con una tijera en mano. 

Mientras tanto Manuel volvía a su sillón preferido a continuar con su siesta. 

Lucía cortó unas flores de su jardín y cruzando la calle, salió dispuesta a dar la bienvenida a su nueva vecina. 

Luego de unos minutos, regresó muy molesta, volviendo a sacudir a su marido sacándolo nuevamente de los brazos de Morfeo, expresando su enojo: 

  • -Puedes creerlo Manuel, la muy maleducada, apenas se asomó, tomó las flores dijo que “muchas gracias”, y me cerró la puerta en las narices. 

  • -Pero qué quieres mujer, la pobre debe estar cansada, si acaba de llegar. Déjala descansar por lo menos (mientras cerraba otra vez los ojos y retornaba a su sueño por segunda vez interrumpido) 

Al tiempo que Lucía partía hacia la cocina pensando en hornear un budín para ir nuevamente al día siguiente a dar la “bienvenida” a la nueva vecina... 

lunes, 8 de enero de 2024

Colores de montañas. (Por Patricia F.)

 

Hola amigos, el Tintero de Oro este mes nos propone escribir un microrrelato sobre colores, puede ser sobre un color o varios.

Quiero contarles que yo amo los colores, todos, me gusta usarlos hasta en el pelo, creo que la vida hay que vestirla con colores siempre, cuando era jovencita me encantaba usar el negro en la ropa, ahora amo los estampados de muchos colores, uno cambiando como la vida misma.

Aquí les dejo mi micro, inspirado en una anécdota de hace muchos años, algo que viví hace más de treinta años, pero no les digo ahora para no arruinar el cuento.

Las fotografías que acompañan son de mi autoría, la primera de enero de 2019 y la segunda de marzo 2023.





Colores de montañas. (Por Patricia F.) 


En ese vuelo de verano a través de la Patagonia cordillerana, se despliega ante mis ojos un abanico azul-celeste que me hipnotiza. 

Inspiro profundamente e inundo mi mente y pulmones de la pureza de ese aire, donde el cielo se funde con las nieves eternas de los glaciares. 

Los lagos, gigantescos espejos, a veces de aguas mansas y otras emulando al mar en infinitas pequeñas olas, allí nuevamente el azul turquesa fundiéndose en un solo manto aéreo-terrestre, donde las formas van dibujando caprichosas líneas transformando ese lienzo en un paisaje. 

Me pierdo en esas vastedades, allí está mi mente, mi alma, mi cuerpo todo; nuevamente inspiro profundo, el azul, la calma, la paz invaden mi ser. 

Siento mi cuerpo relajado, allí me quiero quedar... De repente esa calma la interrumpe una voz, que me invita a abrir los ojos, a sentarme inspirando profundamente, a aterrizar en la realidad cotidiana. 

Por hoy la clase de yoga ha terminado. 











Fotografías de mi autoría, en Villa La Angostura, Lago Nahuel Huapi.

Patricia Fulvey

 

 

Violencia. (Por Patricia F.)

  Hola a todo el desafío de este jueves 10 de septiembre se encuentra a cargo de Ibso, el tema es: "EL OBJETO, LA IDEA O EL SENTIMIENT...