martes, 11 de junio de 2024

La Pastelería. (Por Patricia F.)

 

Convocatoria juevera del 13 de junio, este jueves la propuesta viene del blog de Neogéminis, Mónica nos desafía a escribir una historia de hasta 350 palabras, donde de alguna u otra manera de relacione con los LIBROS.


                                           Imagen del blog de Neogeminis


                     Las fotografías que abajo acompañan mi historia son de mi autoría.







La pastelería. (Por Patricia F.) 

Parada en medio del salón, Julia, observaba con orgullo y emoción su sueño hecho realidad. 

Las mesas de diferentes formas y tamaños, los manteles estilo vintage, algunos a cuadros rojos y otros verdes, otros blancos con bordados, vajilla de diferentes formas y colores, heladeras exhibidoras con tentadoras masas, tortas y cuánta dulzura una mente pueda imaginar. Para la hora del brunch, pan de masa madre, que se transformaría en un tostado con huevos revueltos y palta, croissants rellenos de jamón y queso, volovanes rellenos de champiñones y otras exquisiteces. 

Cuadros con fotografías de ella siendo una niña con su abuela, luciendo ambas delantales en la cocina, adornaban las paredes. 

En una vitrina especial a la vista de todos, algunos de los elementos de cocina de su abuela, como ese palo de amasar de madera que tantas masas aplanó, prolijamente doblado el delantal de su abuela y sobre él el libro de pastelería, de hojas amarillentas, con notas que su nana de puño y letra le dejó. 

Suspirando, tomo el libro entre sus manos y lentamente comenzó a ojearlo, cada fotografía era un recuerdo de sus sueños infantiles, como la torta de cumpleaños con forma de calesita, no se cansaba de mirarla e imaginaba si algún día pudiera hacerla. Cada receta allí impresa le recordaba las enseñanzas de la abuela, cuánto le sirvió todo, especialmente ese libro en la escuela de cocina, lo usaba para inspirarse ante las exigencias de nuevas creaciones, pues era como si escuchara las mágicas palabras: “la cocina es un arte y tú eres la artista”. 

Lo cerró, dándole una caricia lo volvió a colocar sobre el delantal, cerró nuevamente la vitrina se dirigió a la puerta de entrada y puso el cartelito de “abierto”. 





viernes, 7 de junio de 2024

Alienado. (Por Patricia F.)

 

En la edición de concurso Nro. 42, el Tintero de Oro nos propone escribir un relato de hasta 900 palabras, en homenaje al libro "La metamorfosis" de Kafka. Aquí dejo mi relato.





Alienado. (Por Patricia F.)


Así lo llamaban... 

Era un tipo raro, vivía encerrado en su casa, no se relacionaba con nadie en su barrio, sus vecinos le temían un poco. Nunca se supo a ciencia cierta de dónde venía ni cómo llegó a esa casa, durante tanto tiempo cerrada, dónde las malezas se adueñaron del jardín y la hiedra se apoderó de paredes, persianas, ventanas no solo evitando el paso de la luz del sol, sino también permitiendo que un moho verde tapizara las partes ocultas, cada rincón de cada estancia; un aspecto tétrico, lúgubre reinaba en el lugar.  

Lo que en los buenos tiempos fue una fuente de aguas cristalinas, ahora, un depósito de hojas muertas, lo que en otrora fueron bellos y floribundos rosales trepadores, transformados en una enmarañada trama de ramas espinosas. 

Muchos noctámbulos aseguraban haberlo visto saltar por las paredes y acercarse a revisar los tachos de basura llenando su bolsa para alimentarse con los residuos. 

Su cara afilada de nariz prominente, incisivos salientes y ojillos inquietos, le daban un aspecto extraño, más que desagradable, repulsivo, quizá por su voz chillona, disonante. 

Solo algo de todo ese mundo oscuro le otorgaba luz, algo que el resto de los mortales no sabía ni comprendería nunca... los libros, sí los libros. Podría decirse que era una especie de ratón de biblioteca, que devoraba ávidamente los volúmenes acumulados en el inmenso librero de la casa. Ese era su tesoro, el único espacio que mantenía limpio y ordenado. 

Con el tiempo, al terminar la lectura de todos esos textos, comenzó a buscar más, aprovechaba el silencio y la oscuridad de las noches para meterse en las casas vecinas en busca de nuevos ejemplares, que se llevaba en silencio, era difícil que los dueños notaran las ausencias, salvo que fuesen ávidos lectores como él. 

Pronto comenzaron a acumularse los libros en cada rincón de la casa, en las escaleras, mesas, altillo, sótano. Podría decirse que ya estaba tapado por tantos volúmenes, pero extrañamente así se sentía protegido. Rodeando su desgarbada humanidad entre esas enormes pilas de volúmenes. 

Cuando lograba dormir, tenía pesadillas, soñaba que era perseguido a veces por un inmenso gato negro, de llamativos ojos amarillos, gigantescos colmillos, semejando a una pantera negra. Otras veces, se veía aplastado por una enorme escoba, pisado, pateado hasta que su frágil humanidad quedaba reducida a unos simples restos mortales. 

Entonces despertaba agitado, transpirando, chillando, abrazado a algunos de los libros que lo acompañaban. 

No podía comprender al mundo circundante, ni el extremo odio que despertaba en algunos seres humanos, tampoco sabía de qué forma había llegado hasta este sitio, no recordaba nada, absolutamente nada. Solo sabía que un día abrió los ojos y allí estaba, con esa extraña forma humana y con un cierto comportamiento animal. 

Entonces, pensó en comenzar a escribir, y estas fueron sus primeras palabras: 

Porque alguna vez he sido un despreciable roedor y por diferentes razones me transforme en este ser más despreciable aún, porque no pertenezco ni a este universo ni al otro, soy un ser que trata de pertenecer a un lado del mundo y que no pertenece a ninguno. 

lunes, 3 de junio de 2024

Y así pasaron los años... (Por PATRICIA F.)

 

Este jueves de relatos Campirela en su blog nos propone escribir un micro sobre "La fuerza de la amistad", creo que hay tanto para decir sobre la amistad, he tenido la suerte de contar en mi vida con grandes amigos y de todas las historias que puedo contar me quedo con una, por un tema de espacio. Creo que la vida me bendijo con amigos tan grandes que se transformaron en familia, con quienes hemos compartido momentos inolvidables.

La historia que cuento en este relato está resumida, tengo tantas anécdotas para relatar.

Finalizo con un tema de Queen: "Amigos son los amigos" o Friends will be friends, una canción que amo y marcó una época en mi vida.






Y así los años pasaron... (Por Patricia F.) 

El mundo con su eterno girar nos va llevando a esa vorágine que es la vida, donde se forman amistades, algunas eternas como familias bien formadas y otras que se quedan en el camino, así sin más. 

En ese eterno gira que gira, nosotras, nos conocimos siendo muy pequeñas compartimos infancia, escuela, juegos, travesuras y hasta nuestros padres compartían momentos de amistad por nosotras. 

A veces recordamos algunas travesuras y nos reímos de la inocencia de aquellos años... Y el mundo siguió rotando sobre su eje, la vida nos fue llevando y cada una emprendió un camino distinto, perdimos el contacto por muchos años. 

Hasta que un día aparecieron las redes sociales y ellas se encargaron del reencuentro, nos vimos y enseguida a pesar del paso de los años nos reconocimos, ya no éramos esas niñas inquietas, sino mujeres adultas, con su vida hecha, las canas asomando y las insipientes arrugas, madres de familia y una carga de vivencias algunas hermosas, otras muy tristes 

Como siempre decimos en nuestras charlas (a veces con el mate de por medio, otras por mensajes de teléfono) por alguna razón la vida volvió a reunirnos a esta edad. Charlamos, si, nos reímos mucho también con nuestras locuras, nuestros despistes y olvidos, dos "viejardas” como vos decís. 

Podemos contarnos nuestros problemas, escucharnos, aconsejarnos, estamos maduras, pero en algún lugar del corazón conservamos a esas pequeñas risueñas que imaginaban a un fantasma habitando el sótano del colegio o que el esqueleto de la sala de ciencias podría cobrar vida. 

El mundo sigue girando, nuestra amistad a pesar de los años y de ese tiempo en pausa sigue intacta, nos alegramos con los logros y alegrías de la otra o acompañamos en momentos difíciles: hoy doy gracias a la vida por ello, creo somos privilegiadas. 








Y dejo este plus, un recuerdo, Inés y yo, la dama y el caballero, a nuestros seis años en un acto escolar cuando bailamos el minué y cincuenta años después cuando decidimos rememorar aquella época, solo por divertirnos: La vida es una y reírse hace bien, reírse de uno mismo y con amigos recarga las baterías.





martes, 28 de mayo de 2024

El pueblo y su diablo. (Por Patricia F.)

 


Para la convocatoria de este jueves 30 de mayo Cecy en su blog "Deshojando relatos", nos propone escribir un micro con el tema: ¡Cuándo el diablo mete la cola!

Yo utilicé ese término y otro que se usa bastante en los pueblos y en el campo que es: "donde el diablo perdió el poncho" y que significa en un lugar lejano, de difícil acceso y remoto.

Acompaño mi micro con un tema folclórico, que justamente habla del diablo y su metida de cola en el Carnaval y la fiesta típica en el norte argentino, donde entre otras cosas la albahaca tiene todo un simbolismo especial.







El pueblo y su diablo. (Por Patricia F.) 

 

...- “Cuando el diablo metió la cola, en algún lado perdió el poncho, lo buscaron por todas partes y no lo hallaron ni por asomo” ... 

Así cantan con bombo y guitarra los paisanos en la fiesta del pueblo, desde hace años. 

Cuentan las malas lenguas o las buenas, según del lado que se mire, que una vez llego al pueblo una bella joven, ojos de cielo y cabello del color del trigo maduro; de esa mujer todos los hombres quedaron prendados pues hasta los más ancianos suspiraban al verla pasar. 

Así como en los hombres generaba suspiros en las mujeres generaba, odio, envidia, miradas fulminantes, aunque según cuentan a ella eso no le importaba, pues pasaba entre los mortales como una exhalación, como si flotara. 

Varios corazones enamorados soñaban con ella y deseaban ser los poseedores de tal hermosura, el día de la fiesta del lugar, muchos pensaron ganarse su amor con sus destrezas de baile, canto o en la doma de caballos, lo cierto es que ese día ella llegó a la fiesta y a cada pretendiente le invitó un trago... 

Al otro día al despertar cada uno se sintió desnudo, pues no tenía corazón no literalmente hablando pues este seguía latiendo dentro de su pecho, pero perdida absolutamente su capacidad de amar. De la bella ánima nunca más se supo, aunque en las noches de tormenta se escucha una risa burlona, los parroquianos apuran su trago y desaparecen del bar. 

Si es verdad, no lo sé, solo cuento lo que he escuchado mientras las voces entonan al compás de la música - “el diablo metió la cola y en algún lado perdió el poncho...” 

 





 

 

En aquellas vastedades. (Por Patricia F.)

  Este jueves la propuesta se encuentra a cargo de Campirela , el título: "Frases célebres y reflexivas", se trata de elegir una, ...