domingo, 27 de febrero de 2022

Desayunos Artesanos día 1


"Desayunos Artesanos" - Día 1

 Muy, pero muy buenos días tengan tod@s ustedes, queridísim@s lectores.

Cuando festejamos el hecho de haber superado los 50 seguidores, pensamos que teníamos que incorporar algo nuevo. En realidad, una de las cosas que más nos gusta es participar de los desafíos y propuestas de escritura que vamos viendo en vuestros blogs. Así que decidimos dar comienzo a un desafío propio, a un desafío "Artesano".

Foto lograda por las propietarias del blog

La propuesta será quincenal y funcionará del mismo modo al que estamos acostumbrad@s. Aquí dejaremos la consigna y luego ustedes dejarán en comentarios el link para que  publiquemos vuestros nombres. ESPERAMOS ANSIOSAS QUE PUEDAN ESCRIBIR MUCHÍSIMO Y COMPARTIRLO CON NOSOTRAS, y de ese modo, continuar disfrutando junt@s de las letras y de la inspiraci@n de todos. 

Consideramos importantísimo, sostener y multiplicar el arte de la palabra, estamos convencidas de que el ser humano debe nutrirse de pensamientos que queden plasmados en el papel o en la web y así perseverar a través del tiempo y de ese modo hacer HISTORIA.

Vamos entonces a la propuesta.

En primer lugar, observen este video, es muy cortito, pero tomen lápiz y papel para anotar lo que dice el actor Luis Brandoni, el  personaje que sostiene la empanada.



El video es un fragmento de una famosísima película argentina llamada "Esperando la Carroza", prácticamente una tragicomedia que retrata a la sociedad argentina de los 80. Basada en la obra de teatro "Esperando la Carroza"(1962), del uruguayo Jacobo Langser.

Tanto la obra original como la película, pertenecen al llamado género del grotesco criollo. Este género se caracteriza por mostrar a través de la imagen y las palabras, las costumbres propias de los porteños, aquellos que viven en la Ciudad de Buenos Aires y pone de manifiesto sus muchas debilidades y algunas de sus fortalezas.

La película demuestra cuán vigentes se encuentran hoy, después de más de veinte años de su estreno, muchas situaciones que allí se exponen. Es un hito en la historia del cine nacional. Detrás de las carcajadas que pueda lograr de parte del espectador, se encuentra escondida una realidad dolorosa: aquellos civiles que se enriquecieron durante la dictadura militar, y aquellos que fueron, cada vez más, hundiendo sus cabezas, todos compartiendo la misma familia.

Por otro lado, tenemos a la protagonista clave de esta escena: LA EMPANADA


Imagen extraída de la web

 Dice nuestra historia que los españoles las trajeron a estas tierras allá por el siglo XVI. Luego de muchos años, cada una de nuestras provincias fue adaptándolas a los ingredientes propios de su lugar. Es así que hoy en día tenemos empanadas TIPICAS DE CADA PROVINCIA, cada una con base de carne de vaca, pero con el agregado de ingredientes que las hacen propias de un lugar. A esto deberemos sumarle que cada quien le hace la cantidad de repulgues característicos de la zona, así pues, por ejemplo,  las empanadas salteñas deben tener sí o si 13 repulgues.

Dicho y escrito todo esto - espero que aún no hayan desistido ni aburrido - vamos a plantear el desafío:


  • Deberán realizar un escrito de máximo 300 palabras, que incluya lo que dice Luis Brandoni en el video
  • Una vez escrito y publicado en vuestro blog, deberán dejarnos el link en los comentarios de esta entrada. 
  • Solicitamos que por favor, incluyan en la medida de lo posible, la primera  imagen que será el símbolo de estos desafíos quincenales y linkearla, así cada vez tendremos más participantes.
  • No te olvides de participar hasta el sábado 12/03/2022, porque luego publicaremos el nuevo desafío. 

Dejamos a continuación el primer escrito de este nuevo juego literario, cuya autora es Patricia


Independencia (por Patricia F.) 


Hace un par de años, Esteban un joven de veintidós años, decidió independizarse, “por fin” ( él pensaba) de sus padres. 


 Después de abandonar la facultad, llevaba dos años cursando la carrera de diseño, consiguió un trabajo en un supermercado y comenzó a ahorrar dinero, un par de años después logró su objetivo y pudo alquilar un departamento, con cochera y balcón, un condominio tranquilo cerca de la casa de sus padres. 


De a poco fue amoblándolo y decorándolo a su estilo, con el tiempo llegó una pequeña compañera, su gata, ya más o menos estaba logrado su objetivo. 


Pero vivir, pagar alquiler, los servicios, comer y algún gusto, empezar a sacar cuentas, cuesta llegar a fin de mes, tema bastante común entre la mayoría de los habitantes de este país en los últimos tiempos. 


Un domingo por la noche quedaron con un amigo en juntarse en su casa a ver el partido de su equipo de fútbol preferido, tomarían unas cervezas y armarían una picada para acompañarlas; cuando abrió la heladera para poner las bebidas a enfriar, vio que en un plato solo había tres empanadas: “qué miseria che, qué miseria... tres empanadas que sobraron de ayer, tres empanadas para dos personas” (pensó). 


Nada que hacer, abrió una lata de atún mezclo con mayonesa, tostó pan de molde y armó unos rápidos canapés para complementar las empanadas, miseria digna che...


Esperamos que esta nueva propuesta les guste y se enganchen junto a nosotras para continuar conectad@s siempre. 

Abrazo enorme y artesano!!!


sábado, 26 de febrero de 2022

Artífice del mimbre (por Patricia F.)

 Artífice del mimbre (por Patricia F.) 






 

Allá, en las quintas todos lo conocían, pero nadie sabía por qué lo llamaban “El Toscano”, si era porque llevaba permanentemente entre sus labios un pequeño habano o por haber nacido en tierra Toscana, en Italia. 

Lo cierto es que en esa zona donde se afincaron inmigrantes italianos, entre finales del siglo diecinueve y principios del siglo veinte, todos eran originarios de diferentes zonas de ese país europeo, hablaban diferentes dialectos y a muchos se los conocía por apodos.  Así es que nadie sabía el verdadero nombre de “El Toscano”, pero lo que todos sí sabían es que había traído en sus manos el arte de su tierra, trabajaba el mimbre como nadie, se dedicaba a hacer canastos de este material para quienes le encargaran alguno, todos para diferentes usos. 

Allá se veían algunos canastos con forma de barcos iguales, parejos entre las emparradas de vid de uva chinche, en la época de la vendimia; de aquellos sarmientos provenientes del viejo Continente y que habían encontrado un suelo óptimo a orillas del Río de La Plata, repletos de oscuros racimos. 

Por esos caminos de tierra entre las quintas andaba a paso lento, encorvado de tanto ejercer su oficio en su banquito sentado al lado del oscuro fogón, sus dedos torcidos, ya no recuperarían su postura original, saludaba a sus vecinos y se tomaba un vasito de vino casero que alguno de ellos le ofrecía, recordaban su tierra a la que ya no volverían y luego seguía su camino, a veces seguido por su rengo y viejo perro. 

Alguien siempre encargaba un canasto y a veces algún moisés para un recién nacido. 

Un día abandonó este mundo, y con él se fue su arte, algunos podrán hacer canastos, pero nadie con la perfección que los hacía “El Toscano”. 

(Este es mi recuerdo para un anciano vecino que había hecho varios canastos que había en mi casa, el que usaba mi madre para juntar los huevos, el que dormía mi hermano cuando nació, y varios más, que duraron años, muchos años. 

Otra aclaración, por aquel entonces entre la gente llamaban “toscano” es ese pequeño habano, de hecho, había un sacerdote que vivía con uno en la boca, salvo cuando daba misa y en la zona era conocido por “el padre Toscanito”). 

jueves, 24 de febrero de 2022

"Te quiero ma" - por Rosana

Hola a todos, me uno nuevamente a los relatos jueveros. Esta vez con la consigna que viene de "LA TRASTIENDA DEL PECADO", quien nos reta a hablar de EL BESO"
Jamás había sido muy besuquera. Como que expresar sus sentimientos la dotaban de una cierta fragilidad que se empeñaba en combatir. Las demostraciones de cariño no eran lo suyo, por ende, el BESO, no estaba dentro de ese repertorio que se desea para una madre. Sostenia que la demostración de amor o cariño se lograba a través de los hechos y vivía intentando imponer esa forma: - De los hijos no se habla tan bien, ni se los alaba. Queda feo que una madre diga que sus hijos son lindos e inteligentes. Todo apuntaba a impermeabilizar a sus descendientes contra la autoestima, porque quien mucho se estima, logra adquirir un escudo importante. Un escudo que lo convierte en superhéroe de su propia vida, en un ser discutidor y defensor de sus propios derechos. La distancia carnal, la ausencia de abrazos, besos y palabras que hicieran que cualquiera se hiciese fuerte y valiente, jugaba en contra: ese ser tan firme y autonomo, algún día, dejaría de necesitar esas indicaciones varias, como que descartaría el GPS que ella pretendía ponerle a su vida. Hasta que la vida va aplancando a esos espíritus tan poco necesitados de afecto - o que recitan no necesitarlos, pero vaya uno a saber a solas cuántas lágrimas habrán volcado -. La vida golpea sobre el ring de la rutina y hace que todo el valor se retuerza y se destruya y deja a todos por igual indefensos: valientes y no tanto, al desnudo. En ese ir y venir de años de quimioterapia, ese ser que había criado distanciado de caricias, fue quien estuvo a su lado hasta el final, pero hacía lo que había aprendido: acciones tras acciones, corridas y ocupaciones, turnos, médicos y muchísima compañía. Internaciones a granel y toma de decisiones, todo eso debía de transmitirle que la amaba en profundidad...pero. Pero ella sentía que debía de decirle algo que no se había atrevido durante toda la vida. Alguien tenía que tomar la decisión y enseñarle a esa mujer que estaba ya casi de paso por la tierra, debía enseñarle que el afecto también pasa por el cuerpo, por el roce de una mano que acaricia a la que tiene tantas agujas clavadas, que el afecto pasa por las caricias en la frente, por el "ya va a pasar" y entonces se atrevió, tomó coraje, se acercó, arrimó su boca a la mejilla de su madre - o lo que estaba quedando de ella - la besó y le dijo: "Te quiero ma, sabé que te quiero muchísimo" y esa mujer que alguna vez habrá hecho la promesa quién sabe a quién, de demostrar que estaba hecha de acero, que pensaba que era invencible, la miró, dejó rodar las lágrimas que le salían de los ojos sin secarlar y respondió: ya lo sé.

miércoles, 23 de febrero de 2022

Cuando el frío me enseñó a conducir

 Cuando el frío me enseñó a conducir - (por Rosana)


Calles de Dock Sud
Imagen extraída de la web


    Seis y diez de la tarde. Hace un rato largo que está oscuro. El invierno se anuncia de esta forma, un día de semana, realmente un descarado, no traje más que el sweater, a la mañana no hacía frío. Todavía estoy en la escuela. El aire frío entra por las ventanas. El colectivo va a tardar muchísimo. Si por lo menos el timbre tocara seis y veinticinco no me perdería el que pasa seis y media. Ahora tendré como media hora para contemplar el gris del barrio a esta hora de la tarde. Tiemblo, tengo piel de gallina. ¡Odio esperar el colectivo que encima va a dejarme como a cuatro largas cuadras! Quisiera tomar un helicóptero que me deje directamente debajo de la ducha tibia.

    No llega. Quedan al desnudo los adoquines que al medio día sufren una y mil pisadas de los transeúntes que, a esta hora, ya están con algo caliente en sus manos, en sus casas. Hace como diez minutos pasó la última madre en compañía de su niño, fueron a la fotocopiadora a encargar lo que necesitará para las clases de mañana. Quedan a la intemperie los autos destruidos de la agencia de Remis. Solo por estos lares, los autos pueden ser desparpajos oxidados, con las puertas sujetas con pegamento y un motor que carraspea todo el viaje hasta el destino.

    Ya subí y bajé del cordón de la vereda más de veinte veces, sigue sin divisarse ese patético colectivo que, para colmo, llegará lleno de gente que vuelve de un intenso día de trabajo, salpicada de aromas que provocan vómitos. Siento el hielo del aire lastimándome la piel. Sólo andan cabizbajos cuatro o cinco perros callejeros. Van olfateando las paredes despintadas, van y vienen, se acercan, intentan ser amigables, quieren lograr  que alguien les arroje un hueso, aunque sea ya pelado por otros canes, otras veces.

    Tantos años trabajando en el colegio, jamás logré que me dieran un horario más humano, menos frío, menos anochecido. El barrio va convirtiéndose en un gigante nocturno que amenaza con tragarme. Un rato más y comenzarán a deambular esos que sueñan con arrancarme el celular de la mano, o despojarme de los pocos pesos que llevo en la cartera. La aprieto contra el costado, tanto, que las manos heladas quedan dibujadas en el cuero y las yemas de los dedos comienzan a dolerme. Silencio, frío y silencio. Los comercios van bajando sus persianas y me voy quedando sola esperando el maldito colectivo. Esto no da para más. Demasiadas horas fuera de casa para llegar cada día, a la misma hora, tiesa. El frío va a guiarme hacia la academia de manejo. Creo que es lo único que voy a tener para agradecerle.

Violencia. (Por Patricia F.)

  Hola a todo el desafío de este jueves 10 de septiembre se encuentra a cargo de Ibso, el tema es: "EL OBJETO, LA IDEA O EL SENTIMIENT...